Avance
Probamos: Jugando a los dados isleños
Jugar a Settlers of Catan lejos de una mesa o incluso lejos de la civilización es un lujo que sólo los usuarios de N-gage nos podemos permitir.
Por Evaristo
| Publicado el día 23/05/2005 16:06
Posiblemente la característica que habíamos oído y hemos podido comprobar de forma satisfactoria es la de las diferentes características de nuestros contrincantes. El juego no se limita a hacer simples calculos de probabilidad siendo estos más amplios conforme sube el nivel de los personajes no jugables, no, cada personaje tiene su toque personal. Uno es un toca narices empedernido que te entorpecerá para intentar ganar tiempo y puntos; otra es una compradora compulsiva de cartas, a otro le encanta comprar puertos; y así hasta diez planteamientos distintos que hará que el conocer a nuestro rival, a base de partidas, sea una baza a nuestro favor, como cuando sabemos lo que nuestro amigo va a hacer. Cabe destacar el cambio de estrategia conforme avanza el juego, se nota como los esfuerzos de fastidiar al contrario se encauzan hacia el jugador al que mejor le vaya, si eres el que más puntos tiene te vas a hartar de tener al ladrón en tus tierras.
Técnicamente el juego es bastante pobre, siempre y cuando hablemos de expectacularidad, claro, porque su colorismo y simpleza es lo que busca el mismo jugador que disfrutará con Catan. Tenemos un escenario que no nos dará problemas de interpretación rematado por un fondo que apenas varía según el modo, si a eso le añadimos la simpleza de los menús que poseen fallos que esperamos que sean solucionados, como texto que se intercala dificultando su lectura, el esfuerzo vemos que no se ha centrado en este apartado.
Sonoramente no nos vamos a engañar, el relleno que hemos visto es aceptable y loable el esfuerzo de hacer un apartado que no sea simplemente anecdótico, claro que pocos juegos de estrategia de contenido no bélico tienen relevancia en nuestro recuerdo y ésta no es una excepción.
Y es que si algo destaca en Catan es que es un juego blanco, no violento, perfecto para todas las edades dada su simpleza, lo que también lo hará algo decepcionante para los jugadores más avanzados. Las partidas, que no suelen durar más de media hora, son el plato perfecto para introducirse en los juego de estrategia que no es de lejos complejo, quizás la opción ideal para preparar nuestras mentes para el próximo Civilization II, opción segura y más avanzada para los jugadores con sueños de dirigir un imperio.
En esta entrega de Catan hemos echado de menos un editor, la posibilidad de crear nuestros mapas incluso fuera de la forma clásica de la isla, opción que está contemplada en expansiones de Settlers of Catan y que aquí no hemos visto. Quizás la versión final lo tenga, ojalá, porque este tipo de opciones puede alargar la vida del juego mucho, imponernos un reto es más que una afición, es un gustazo que los estrategas empedernidos adoramos disfrutar.
Añadamos a estas propuestas la de competir contra nuestros amigos, sin duda algo más atractivo que vencer a la máquina, y recordemos que la rejugabilidad en lo humano tiende al infinito dado lo impredecible de nuestros actos, y si contamos con amigos contamos entonces con una propuesta más que interesante. Cuando acabemos nuestras vacaciones de verano nos encontraremos con este juego que sin duda ayudará a quitar el stress postvacacional y a superar los primeros días de trabajo o estudios, dirigido para mentes relajadas que necesitan reactivarse.
Menú en juego antes de tirar.
|
¿Lo dudabais?
|