En el siglo XIII la humanidad ya está asentada por todo el espacio. Internet ha dado paso a Edén, un centro de datos con inteligencia artificial que almacena la experiencia vital de personas como Lumi, un caso muy especial al tratarse de la primera en nacer fuera de la Tierra. Y en renacer, puesto que un proyecto científico que lleva su nombre está haciendo todo lo posible por recuperar su memoria. Cuando el proceso está a punto de llegar a su fin, un virus infecta Edén y amenaza con borrar los recuerdos de Lumi. Salvar esta inmensa red del pirateo, tema que tan de moda está estos días, es el objetivo del jugador en
Child of Eden, una propuesta que los nostálgicos de Dreamcast mirarán con buenos ojos. No es para menos.
Lo que Ubisoft no arriesga con la tercera parte de la segunda parte de
Assassin's Creed lo hace con cosas como
Beyond Good & Evil 2 (cuyo estado es una de las grandes incógnitas del sector) y el título que nos ocupa.
Child of Eden parte del concepto de
Rez, pero eso no quiere decir que mantenga la estética, al menos al cien por cien. Hay figuras geométricas que lo conectan claramente con el clásico, pero en lo nuevo de Tetsuya Mizuguchi y Q? Entertainment todo tiene un aspecto más orgánico. Sin embargo, lo verdaderamente llamativo es el uso de la psicodelia, que sólo puede ser fruto de la unión entre el creador de
Rez y el estudio responsable de su versión HD,
Lumines y
Meteos.
Child of Eden es arte no apto para epilépticos.
Aunque se podrá controlar con Move y los mandos tradicionales de PS3 y Xbox 360, Kinect es el sistema elegido para lucir este juego en una época de sequía para el periférico.
Child of Eden es un
shooter en primera persona si entendemos "
shooter" por "juego de naves". Bueno, lo que tenemos que destruir no son exactamente naves, sino los virus que atacan a Lumi, claro está.