Avance
Jugamos a la beta
Probamos la beta estadounidense de uno de los títulos más esperados para PC.
Por Albert Prat Sánchez
| Publicado el día 19/10/2011 09:43
Hay muy pocos nombres que evoquen tantas cosas como Diablo en el mundo de los videojuegos. Un puñado de elegidos copa la historia y nos transporta a los años dorados del medio, quizá no tan comerciales y un poco más inocentes, pero llenos de sorpresas y ganas de innovar. Especialmente su segunda entrega, Diablo II, es un hito de grandes proporciones, un referente en el juego online, uno de los pioneros en reunir centenares de jugadores y un ejemplo de longevidad, como lo han sido muchos títulos de Blizzard.
Al fin y al cabo, Blizzard no inventó nada, sólo un hack n' slash de lo más habitual, pero como siempre lo llevó a un nivel de adicción que atrapó durante años a muchos jugadores. De hecho, la tercera parte de esta serie es una de las actualizaciones más esperadas que está llevando a cabo últimamente junto al maravilloso Starcraft II, por supuesto. Precisamente el juego de batallas espaciales es un augurio magnífico para Diablo III, ya que demuestra que los desarrolladores siguen en forma.
Pudimos acceder a la beta estadounidense y ya le hemos echado unas horas para conocer bien sus limitadas opciones. Pese a poder llegar sólo a nivel 13 y tener desactivadas ciertas opciones, lo cierto es que el espíritu está presente. El respeto por la tradición es uno de los rasgos principales de todos los juegos de Blizzard: que nadie espere una revolución en la serie, sino otra vuelta de tuerca que añade todo lo que han avanzado los videojuegos en los once años transcurridos desde su lanzamiento.
Es decir, la interfaz es la misma, el estilo de juego es muy parecido y la sensación a primera vista es que se trata de un Diablo II en 3D, pero en cualquier caso la idea funciona y bien. Vamos a disfrutar a una auténtica orgía de muertos vivientes con muchas ganas de volver a caer a nuestras manos y de una buena cantidad de compañeros que se nos irán uniendo si queremos. De hecho es su principal atractivo, puesto que jugar en solitario tiene cierta gracia durante un tiempo pero compartir penas y alegrías con otra gente es bastante más estimulante. Con o contra otra gente claro, que cualquier momento es bueno para que nos sorprenda algún que otro personaje con una espada gigantesca y nos parta por la mitad.
En la beta que pudimos probar, muy limitada, al menos vimos un atisbo de la variedad de opciones que ofrecerá Diablo III. De la misma forma que lo hizo su antecesor, consigue que jugar con cada clase sea totalmente diferente. Por poner un ejemplo, el bárbaro tiende a atraer a todos los enemigos hacia él para empezar a repartir hachazos mientras que el brujo es infinitamente más sibilino pero igualmente destructivo. Cada uno tiene su punto fuerte y cada uno se complementa de muchas formas distintas con otras clases, además de enfrentarlas en cierto modo.