Avance
Primeras horas con Disaster
Compartimos con Raymond Brice las primeras misiones de la versión final en castellano.
Por satsuinohadou
| Publicado el día 05/10/2008 00:01
Tras llegar al exterior vemos cómo los soldados restantes de SURGE nos persiguen y decidimos introducirnos en un coche para escapar de la zona. Aquí entra en juego la porción de conducción de Disaster: Day of Crisis. Desechando el Nunchuk, pasamos a manejar el Wiimote en posición horizontal para incidir sobre la dirección del vehículo. Disponemos además de control sobre el acelerador, freno y freno de mano. La dirección resulta tremendamente suave y con unos pequeños giros incidimos sobre el desplazamiento del coche para evitar chocar con los vehículos que circulen en dirección contraria o contra los propios límites de la carretera. El único aspecto de cierta dificultad de esta primera secuencia de conducción lo encontramos al afrontar las curvas más cerradas o salidas que contarán con un icono de preaviso en pantalla. Con permanecer atentos y tirar de freno o freno de mano podremos girar a toda velocidad y derrapar para escapar del convoy de SURGE.
Esta secuencia culmina con una acción realmente arriesgada. Raymond aprovechará el derrumbe de un edificio para poner tierra de por medio entre él y sus perseguidores. Con el coche ya inutilizado, comenzaremos a explorar la ciudad de Ridge City a pie, encontrando un panorama desolador con incendios, todo el barrio antiguo demolido, una buena cantidad de heridos y lo que es peor, la incertidumbre que generan las réplicas del terremoto de 9 grados de escala Richter.
Desde este punto se introduce una nueva mecánica de juego, localizar a los heridos mediante gritos que solicitan la respuesta del herido. Tras pulsar “Z” vemos cómo Raymond apunta automáticamente a la dirección donde se encuentre el herido. Aquí comienzan a introducirse mecánicas más distintivas de salvamento. En algunos casos vemos como Raymond debe acumular energía pulsando repetidamente “A” en el Wiimote para rellenar una barra de energía, pasando luego a tener que realizar un movimiento gestual hacia arriba con ambos mandos para liberar al herido de la piedra. Este minijuegos cuenta con una variante cooperativa que realizaremos junto al implicado alcalde de Ridge City. Tras la cuenta atrás realizada por el alcalde debemos pulsar los botones en pantalla justo en el momento exacto.
En otras ocasiones veremos como el herido tiene una serie de zonas manchadas en las que podríamos encontrar heridas. Deberemos apuntar con el cursor del Wiimote y pulsar “B” para lavar la zona con agua. Una vez limpia, si se diera el caso de que efectivamente tuviera una herida, deberemos de nuevo apuntar con el cursor y mover en círculos la palanca analógica del Nunchuk para vendar la herida. Otros heridos requerirán simplemente que les demos un botiquín o un paquete de tiritas para que ellos se curen, a costa, claro está, de nuestro propio inventario de objetos curativos que podrían sernos tremendamente útiles en las secuencias de acción.
Hemos encontrado también secuencias de traslado de heridos en las que el tiempo disponible para ejecutar la maniobra está muy ajustado, como por ejemplo reunir a un tierno infante con su padre, que tiene fracturada la pierna. En todas estas acciones debemos lidiar con el indicador de resistencia del herido que mencionábamos anteriormente.
Raymond colaborará incluso con los bomberos, trasladando una manguera de una boca a un camión de bomberos y aplicando luego el chorro a las ventanas ardientes de un edificio donde se encuentra este cuerpo de salvamento tratando de liberar a los inquilinos del edificio.
Normalmente el juego va intercalando constantemente secuencias de exploración, fases de disparo sobre raíles e incluso atractivas escenas donde pulsando y manteniendo “C” vemos con un plano más preciso algún derrumbe o siniestro espectacular. Debemos decir que disponemos de cámara automática o manual, que puede ser manejada mediante las direcciones de la cruceta digital del Wiimote. En las tres primeras horas de juego no hemos encontrado ángulos o planos que nos dejen vendidos al emplear la cámara manual. Dentro de las secuencias de disparos podemos acceder a un zoom o acercamiento al pulsar el botón “C” que nos permite apuntar con mayor precisión y causar daños superiores. Si abusamos al mantener pulsado el botón “C” vemos cómo la visión se torna borrosa.