Warren Spector no necesita presentación. O no debería, porque con tan sólo revisar el listado de títulos en el que ha participado durante su dilatada carrera en este mundillo, uno comprende que el medio le debe mucho. A saber:
Wing Commander,
Ultima,
System Shock,
Deus EX o
Thief son algunas de las series en las que ha metido baza. Ahora está en Junction Point Studios y esta nueva etapa le ha abierto un nuevo mundo al que dificílmente lo asociaríamos tras revisar su currículum: es el hombre detrás de
Epic Mickey. Nadie mejor para diseñar un título del conocido personaje y juntarlo con la primera creación de Walt Disney, Oswald el conejo afortunado. Tras perder sus derechos antes de la creación de Mickey en favor de Universal Studios, Oswald volvió al redil de su creador en 2006 tras ser "cambiado" por el locutor deportivo Al Michaels de la NBC Sports. La vuelta del hijo pródigo se coronó con el juego que todos conocemos y que ha resultado ser el título más vendido de Disney en una sola plataforma.
Si todavía no has terminado la primera parte, te invitamos a que saltes a la siguiente página, porque los hechos de la segunda parte están directamente condicionados a lo que ocurrió en la primera. Tras ser el principal antagonista de Mickey, sobre todo por el resentimiento que el conejo le guardaba a su "hermano pequeño" por el éxito acumulado todos estos años, la paz vuelve al Páramo (ese Disneyland retorcido y alternativo al que van a parar los personajes olvidados). Es una nueva época de esplendor para este lugar hasta que el científico loco (al que ya conocemos del primer juego y por su aparición en el clásico de animación de Mickey) irrumpe para montar una buena tras un premonitorio terremoto. Oswald termina por acompañarle tras escuchar sus argumentos, algo que disgusta a Hortensia, la novia del conejo que rescatamos en la primera parte y que aquí tiene un papel mucho más importante. Como no puede ser de otra forma, Mickey tendrá que cruzar al otro lado para ayudar a su nuevo amigo en esta nueva aventura y salvar de nuevo este mundo que reside en lo más perdido de la memoria.