Bioware ha cogido la pedalada buena. Realizar un proyecto de la envergadura de los que se embarca la desarrolladora canadiense suele costar un gran desembolso y unos largos periodos de gestación. Ahora, de golpe y porrazo, tenemos en el cercano horizonte de 2011 dos títulos que prometen demarcarse de sus coetáneos virtuales y hacer que sus sufridos seguidores saliven hasta las fechas de lanzamiento. A finales de año se cerrará la trilogía
Mass Effect pero a primeros del próximo marzo la segunda parte del notable
Dragon Age irrumpirá en Xbox 360, Playstation 3 y PC con toda la fuerza con que atacan las imaginarias criaturas que le dan nombre a esta serie.
Con apenas un año y medio desde que apareció
Origins, los jugadores apenas han tenido un momento de respiro con las sucesivas descargas de contenido que han aparecido y esa expansión en formato físico llamada
El despertar. La sorpresa fue mayúscula cuando el julio pasado se anunciaba esta secuela con el alto ritmo de material que se ofrecía para el primero. En cualquier caso, este nuevo capítulo incorpora suficientes novedades y personajes que lo desmarcan de lo experimentado hasta la fecha. De hecho, las decisiones que tengamos guardada en la partida de la primera parte como de
El despertar tendrán cierta relevancia en el devenir de esta nueva aventura de fantasía medieval. No solo eso, las mismas decisiones que tomemos bien empezada la partida nos beneficiarán o atormentarán hasta su conclusión.