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Con los momentos de búsqueda como interludio entre las batallas para mejorar nuestro tanque y su munición, son estos colosales combates el verdadero corazón del juego. Cada cierto momento vamos encontrando a Plobs que nos retan a sacar los tanques y enfrentarnos en una lucha sin cuartel, hasta que uno de los dos vehículos quede destruido. Al entrar en este tipo de eventos, seguimos controlando a Rocket sobre la pantalla inferior y dentro del tanque, que está provisto de dos cañones y varias rampas por donde va saliendo la munición. El sistema es tan simple como el resto del juego, con Rocket vamos recogiendo la munición -es decir, los objetos que previamente hemos ido recolectando-, de las rampas y vamos poniéndola en los cañones, uno de tiro alto y otro de tiro bajo. La velocidad y el daño de cada proyectil varía con su clase, y si uno de nuestros objetos choca con otro del rival, ambos se destruyen. El objetivo último es dejar a cero la vida del tanque enemigo para seguidamente infiltrarnos en él y golpear su corazón, el mecanismo vital del mismo.
Aunque la mecánica es muy sencilla, las posibilidad son bastante amplias, y los combates se van tornando cada vez más estratégicos y difíciles. Conforme avanzamos en la aventura, podemos ir eligiendo que munición queremos tener en el tanque, y hay una gran variedad a nuestra disposición, cada tipo con sus características especiales. Existen también objetos únicos, como escudos que desvían varios proyectiles rivales o hierbas que nos permiten recuperar salud para el tanque. Además, a partir de cierto acontecimiento en la historia, podemos asignar hasta tres ayudantes para las batallas, a los que podemos ordenar disparar munición, expulsar invasores enemigos de nuestro tanque o incluso sabotear las instalaciones rivales, rompiendo sus rampas y molestando a sus artilleros. También podemos unir varias unidades de dos ítems distintos por medio de la alquimia, para dar lugar a otro objetos de mayor poder destructivo. Estas opciones de personalización permiten que cada jugador vaya encontrando su estrategia favorita, que puede diferir bastante de la de otros.
El multijugador, que para este avance no hemos tenido ocasión de probar, permite participar hasta a cuatro personas, aunque cada una ha de poseer una copia del juego. Basado en el mismo sistema de combates de tanques, permite batallas de uno contra uno, uno contra dos y dos contra dos, con gran variedad de opciones, tanto de tanques, como de vida o personajes. Además, cada jugador puede elegir su propia munición, la que haya obtenido en la aventura principal, premiando la experiencia de los usuarios más pacientes. Lástima la carencia de modalidad online, es un sistema de juego que lo pide a gritos.
También hay que destacar los buenos apartados técnicos, con unos gráficos bidimensionales detallados, muy coloridos y bien animados. El sentido del humor está presente en cada rincón, y las caras que pone a veces Rocket son muy divertidas. Además, muchos enemigos y escenarios son más que familiares para los seguidores de la saga Dragon Quest, algo que también se repite con la música, con varias piezas rescatadas de la serie principal.
En definitiva, Dragon Quest Heroes: Rocket Slime es un juego que a pesar de su extrema sencillez ha conseguido cautivarnos con su divertido y a menudo intenso desarrollo. Muy bien acogido por la crítica en Estados Unidos, esperemos que su llegada a tierras europeas no se haga de rogar demasiado y lo tengamos aquí en los próximos meses. Estamos ante uno de los lanzamientos third parties más interesantes de Nintendo DS, con un gran sentido del humor, un buen apartado técnico, muchos guiños a una saga mítica y toda una aventura de suficiente duración como para dejar satisfecho a todo tipo de jugadores. Si finalmente aterriza en nuestras fronteras, esperad para ese momento un análisis de la versión completa, habiendo jugado ya la totalidad del cartucho.
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