El sistema de combates por turnos no puede ser más clásico, con ataques físicos, ataques mágicos, uso de hechizos, críticos, ataques elementales, objetivos individuales o múltiples, magia negra, blanca, de apoyo. Si habéis jugado a cualquier Dragon Quest sabéis lo que nos espera en este título. Debemos dejar bien claro que pese a que los combates no sean aleatorios, pudiendo eludir las luchas, siempre y cuando no nos pillen los enemigos que nos avisten, el grado de exigencia de los jefes, y el hecho de tener que progresar en nuestra tarea, nos obligan a subir de nivel constantemente, por lo que combatiremos, y combatiremos y seguiremos combatiendo. Disponemos de puntos de vida, puntos de magia, puntos de experiencia, sistema de profesiones, inventario, equipo de ataque, equipo de apoyo, vamos lo que normalmente encontramos en un J-RPG. Las bestias disponen de parámetros como poder ofensivo, defensivo, agilidad o sabiduría. Podemos acceder a semillas que suben estas habilidades sin necesidad de pasar de nivel, o incluso a semillas de habilidad para potenciar las habilidades sin tener que esperar a los intervalos marcados por el juego.
El título sigue un enfoque bastante lineal, ofreciéndosenos el objetivo próximo en la parte superior de la pantalla. Inicialmente, para acceder a la fase final del campeonato debemos obtener diez cristales de darkonium, que obtenemos tras superar ciertos eventos, o encerrados en ciertos cofres. De esta forma debemos viajar consecutivamente a las diferentes islas para superar sus particulares eventos, explorándolas a fondo, superando la mazmorra de turno, que inicialmente son templos donde el Incarnus obtiene nuevos poderes y transformaciones, y derrotando a potentes jefes. El título incluye un ciclo nocturno/diurno que además de aplicar diferencias estéticas, hace que las bestias que encontremos sean diferentes.
Nuestro protagonista también puede adquirir habilidades como el hechizo Zoom, que nos traslada automáticamente desde fuera de las cavernas al puesto de reclutamiento para recuperar vida o salvar, ahorrándonos la mitad de la caminata desde nuestro punto actual.
Como buen Monster RPG, se busca tratar de avistar y capturar a la mayor cantidad posible de criaturas. Disponemos de diferentes familias de bestias, como Slime, Dragon, Nature, Beast, Material, Demon o Zombie. Podemos consultar un bestiario con las criaturas capturadas.
Además de progresar por la historia, disfrutar del estilo tradicional de los combates por turnos, completar nuestro equipo sintetizando sin parar nuevas bestias, podemos acceder a un interesante sistema de combates a través de la Conexión WiFi Nintendo, bien en batallas estándar o torneos. Esta posibilidad alarga enormemente las posibilidades de un juego realmente profundo, aunque el tipo de combates y su profusión puedan reducir el público objetivo. También se nos permite intercambiar bestias con personajes no jugables del juego, o amigos registrados.
El sistema de control del juego es bastante tradicional. La acción se nos presenta en la pantalla superior, mientras que en la inferior vemos un mapa general, que podemos mover arrastrando con el stylus, así como diferentes opciones de menús. Estos menús pueden ser explorados con la cruceta digital y los botones, o con el stylus. El manejo sobre el personaje se realiza con la cruceta digital, alterando la cámara con L y R.
A nivel técnico disponemos de un solvente motor 3D que presenta la acción en una perspectiva en tercera persona. Con un ángulo de cámara y campo de visión algo limitado, el motor Cell Shaded destaca en los personajes y bestias, y decepciona a nivel de texturas en los escenarios. En cualquier caso, y dadas las limitaciones del sistema, el trabajo de Square Enix resulta francamente interesante. La presentación es algo espartana, ya que en diez horas de juego no hemos visto ni una CG, recurriéndose en algunos casos a ilustraciones estáticas algo pasadas de moda.
Respecto al apartado sonoro debemos destacar ciertas composiciones, notar la ausencia de doblaje, algo esperado ante las limitaciones de la tarjeta de DS, y criticar que ciertas melodías sean tan repetitivas y cargantes que optemos por reducir el volumen de la consola.
En espera de completar el juego y sacar aún más partido a esta interesante y personal visión del cruce entre Dragon Quest y Pokémon, debemos poneros sobre aviso ante un juego de lo más recomendable.