Avance
Jugamos a Echochrome
Uno de los juegos más esperados de PS Store es este puzle tan creativo.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 27/04/2008 01:18
El control está muy simplificado y responde a la perfección. Uno tiene que ser muy minucioso y preciso con los cálculos de la cámara y los saltos; tanto que a la mínima el personaje acabará encaramado a sitios que no son los que deseábamos. Las primeras fases son bastante sencillas y uno ve el “camino” con relativa facilidad, pero el avance trae consigo estructuras mucho más complejas es las que hay muchas maneras de interactuar.
La versión de prueba incluye 64 fases que se pueden jugar de forma aleatoria o seleccionándolas de una lista. El juego incluye un editor en el que hacer nuestros propios niveles con caminos, escaleras, trampolines y agujeros. Gracias al sistema online podremos compartirlos con otros usuarios y descargarnos otros nuevos, por lo que si uno le coge el gusto tiene diversión para muchísimo tiempo.
Echochrome es un juego diferente, y esa impresion la da desde el primer momento el apartado gráfico. Podemos decir que es el minimalismo llevado al extremo, dado que está compuesto tan sólo por líneas y puntos negros sobre un fondo blanco. Lo mismo se puede decir del maniquí, aunque las pocas animaciones que tiene están bastante bien. Para favorecer la sensación de abstracción, no hay una sola gota de color en todo el juego. Lo que realmente sorprende es el movimiento del escenario y la perspectiva, que hacen posible lo imposible.
El apartado sonoro remata con acierto el conjunto y ofrece piezas de música clásica de lo más relajante. El instrumento que predomina en las composiciones es el violín y no se puede negar que casa perfectamente con el estilo del juego. Por si fuera poco, las pocas voces que hay están muy bien dobladas a nuestro idioma.
En definitiva, una propuesta muy original que tiene todas las papeletas de convertirse en un imprescindible del catálogo de descargas de PlayStation 3 para todos los que busquen algo con lo que estrujar el cerebro. Si uno se mete de lleno, quedará asombrado por el apartado gráfico (totalmente al servicio del juego) y una jugabilidad llena de posibilidades. También es digno de elogio el sistema de edición de escenarios y la posibilidad de intercambiarlos mediante internet, pues hace de este Echochrome un valor seguro. El único inconveniente es que es arriesgado y, por tanto, no del gusto de todos.