Después de basarse en los cuentos chinos de
Los romance de los tres reinos, el periodo Sengoku japonés o la mitología
orochi, Koei sigue su política de adaptar su fórmula de juego a diferentes temáticas. Mientras termina de hornear la entrega basada en la Grecia Antigua, acaba de lanzar en el mercado nipón el último
musou de temática manga tras el éxito de los dos juegos protagonizados por los robots de
Gundam. Se trata de
El puño de la estrella del norte, una obra con solera que reconocerá cualquier
otaku que se precie. La historia creada por Buronson y Tetsuo Hara es un clásico entre las adaptaciones a videojuego, aunque en nuestro país apenas ha llegado dicho material y las veces que lo ha hecho no ha sido en las mejores condiciones, como ocurrió con
Last Battle, juego de Mega Drive que llegó con todos los nombres modificados para saltarse la licencia de explotación que tenía por entonces Toei.
El indiscutible protagonista es Kenshiro, un maestro de artes marciales que tiene siete extrañas cicatrices en el pecho y domina la legendaria disciplina del Hokuto Shinken (más conocido como "el divino puño de la estrella del norte"). En un mundo devastado por el holocausto nuclear, los supervivientes viven sometidos a la ley del más fuerte y en una búsqueda continua por encontrar los escasos recursos que quedan disponibles. Las bandas de desalmados macarras siembran el terror entre la diezmada población. Así, podríamos considerar esta obra como una versión oriental de
Mad Max pero con enfrentamientos con técnicas rocambolescas y mucha hemoglobina. El estilo marcado por la serie ha influenciado en otros títulos y las referencias son obvias en los casos concretos de
God Hand y
Mad World.