Avance
La búsqueda de la fuente de poder
Konami se estrena en Wii con una nueva propiedad intelectual, que trata de aprovechar la libertad y creatividad que ofrece el mando de Wii
Por satsuinohadou
| Publicado el día 21/12/2006 17:05
Kai deberá deambular por la casa y la ciudad, mediante el stick analógico del Nunchuk, interactuando con el entorno e ingeniándoselas para descubrir como capturar a los Elebits con el Wiimote y pulsando A o B. Deberemos mantener estos botones para recargar energía y coger los objetos. Una vez que identifiquemos a los Elebits deberemos dispararles rápidamente para capturarlos.
Para evitar caer en la reiteración de mover objetos y capturar Elebits, el título ofrece una serie de componentes estratégicos, además de ciertos objetivos en forma de energía eléctrica a conseguir para superar el nivel. Deberemos completar esta tarea dentro de un tiempo límite, que dependiendo de la fase, podrá variar desde los cinco a los veinte minutos.
Algunos de los Elebits nos entregarán energía exclusivamente para nuestro dispositivo, y para complicar aún más el asunto, en ciertos casos deberemos alimentar con energía ciertos electrodomésticos para acceder a este tipo concreto de Elebits. De esta forma deberemos equilibrar la obtención de energía para el arma, con la necesaria para alimentar los objetos y la que tendremos que conseguir para superar el nivel.
Algunos de los niveles del título dispondrán de unas reglas específicas que limitan aún más nuestro rango de acciones u objetos que podemos destruir, o el nivel de ruido que podemos causar, etc.
El juego ofrece bastante libertad a la hora de, lo que podríamos llamar, armar alboroto. Según vayamos consiguiendo más energía para nuestro arma, aumentarán las posibilidades de coger elementos de mayor tamaño. Respecto a la física del motor de juego, como podréis adivinar, no se ha puesto un énfasis en especial para aumentar su nivel de realismo.
Además del modo historia, disponemos de un modo de juego para cuatro jugadores, compitiendo y cooperando para capturar Elebits. Sólo el jugador que cree la partida podrá moverse libremente por el escenario, por lo que será el que verdaderamente controle que es lo que podemos ver en pantalla. La mezcla de cursores del Wiimote puede generar cierto nivel de confusión a la hora de ver quien es el jugador que está interactuando con cada objeto en cada momento.
Otra de las posibilidades que nos ofrece el título es crear nuestros propios niveles mediante un sencillo editor. Sólo podremos crear niveles para un único jugador, pudiendo intercambiarlos con otros usuarios a través del servicio WiiConnect24. Deberemos, eso sí, disponer del código amigo del destinatario, además de disponer de una limitación de un intercambio por día.
A nivel gráfico el juego adolece de un aspecto demasiado simplista, pese al acertado diseño de los mundos y los Elebits. La calidad de las texturas es un aspecto especialmente gravoso, quedando muy por debajo de una producción media de GameCube. En las versiones mostradas, el juego se resentía bastante en los niveles exteriores.
Sólo queda probar a fondo el título para comprobar como resulta esta interesante mezcla de jugabilidad y posibilidades del Wiimote, que se ve deslucida por un apartado técnico más que discreto.