A esto hay que añadirle la tremenda dificultad del videojuego, no apta para jugadores poco perseverantes. Aunque sea una buena noticia para jugadores experimentados (quienes verán en F-Zero GX un juego desafiante y apasionante), tal vez no lo sea para los demás, que podrían acabar desesperándose por completar el clásico circuito que siempre se resiste.
Además, la velocidad del juego se ha visto incrementada de forma notable. Ahora, la velocidad media de las naves será de entre 1000 y 1200 kilómetros por hora (en la anterior entrega era alrededor de 800), velocidad que puede verse superada aún más con uso de los turbos. Pero el incremento no se limitará al numerito que saldrá en una esquina de la pantalla, sino que efectivamente notaremos que es mucho más rápido que su antecesor.
Gracias al buen hacer de Sega, el control y la velocidad no serán enemigos en este juego. A pesar de las altísimas velocidades a las que nos moveremos, en ningún momento tendremos la sensación de perder el control de nuestro vehículo, aunque eso si, habrá que tener los reflejos bien entrenados para los circuitos más complicados.
El apartado técnico, después de todo, parece que va a cumplir de sobra con lo que se espera de un juego de nueva generación. Su predecesor tuvo que sacrificar la calidad gráfica para poder lograr que el juego se moviera a 60 imágenes por segundo sin que cayera en ningún momento, aún estando las 30 naves en pantalla. F-Zero GX no sólo funcionará a 60 fps constantes con todos los participantes en pantalla, sino que además mostrará un gran despliegue gráfico. Los circuitos son mucho más amplios y complejos, y con todo tipo de efectos (luces, rayos, etc...) y decoración (paneles electrónicos, por ejemplo), lujos que la versión de Nintendo 64 no se podía permitir. Las naves quizá se han diseñado con pocos polígonos, pero aún así están realizadas con todo tipo de detalles, como el desgaste de las carrocerías.
La banda sonora ha evolucionado hacia un género más techno, con temas más cañeros y potentes, acercándose quizá a las versiones Guitar Arranged de F-Zero X. Algunos temas, como no podía ser de otra forma, serán remixes de otros ya conocidos, por lo que los clásicos Mute City y Big Blue (que ya sonaban en Super Nintendo) seguirán presentes en la edición GX. Además, cada piloto tendrá su propio tema característico, por lo que habrá variedad en este aspecto.
En definitiva, F-Zero GX parece que tendrá todas las papeletas para convertirse en uno de los títulos estrella de este otoño dentro del catálogo de Gamecube. En Octubre lo comprobaremos.