Avance
Jugamos a la beta
Fairytale Fights es cuento de hadas y slasher a partes iguales.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 24/09/2009 09:56
El botón “R1” (y su equivalente en el mando de Xbox 360) sirve para coger las armas del suelo o de cualquier otro sitio, además de lanzarlas contra enemigos y dejárselas clavadas para recogerlas otra vez. En los cofres encontramos monedas y pociones con varios efectos. Se equipan de la misma forma y nos pueden servir para lanzar ácido, ataques elementales y conjuros de amor que dejarán atontados a los enemigos y a nuestros aliados. El juego dispone de un sistema de fuego amigo para fomentar el cainismo, pero se puede desactivar para que no intentemos matar todo el rato a los compañeros y quedarnos con sus ganancias. De hecho, al perder la vida lo único que se pierde son unas cuantas monedas (si somos rápidos las podemos recuperar) y el objeto que llevamos en la mano, así que no hay que preocuparse en exceso. No obstante, nos interesa morir lo menos posible, ya que es uno de los factores que condicionan el resultado al final de cada uno de los 15 niveles que componen la aventura junto a los enemigos aniquilados, el botín recolectado y demás.
Volvamos al asunto de la violencia que tanto nos interesa. Los personajes de Fairytale Fights están hechos de tal forma que reaccionan de forma diferente a cada tajo. En otras palabras, los miembros no se amputan siempre igual, y lo mismo se puede decir de las cabezas y los cuerpos partidos por la mitad. Cuando empezamos a repartir aparece una franja en un lado de la pantalla que nos muestra la escabechina que hacemos con el leñador malvado o el gnomo de turno, recurso que sólo se puede calificar de tarantiniano. Pero lo mejor está por llegar. En la parte superior de la pantalla, además del indicador de salud, hay otro que se recarga gradualmente y que permite utilizar ataques especiales. Si Caperucita lleva un hacha y decidimos utilizar este movimiento, la franja de rigor mostrará con todo lujo de detalles los cortes que hacemos con el stick derecho. Lo más normal es que el suelo acabe teñido de rojo, y por dar un detalle morboso diremos que los personajillos protagonistas pueden patinar con salero gracias al fluido.
No todo es matar leñadores, conejos y otros animales de apariencia simpática. Como en todo juego de acción, los jefes también se prestarán a nuestras salvajadas en Fairytale Fights. Es el caso de un castor gigante al que tendremos que enfrentarnos subidos encima de una balsa que hace zozobrar a su antojo. Este enemigo tan desproporcionado hace acto de presencia al menos dos veces con patrones de ataque bien diferentes, como dar coletazos, tirarse en plancha e intentar absorbernos. En la segunda pelea el pobre está colocado justo delante de un aserradero, así que no hace falta ser una lumbrera para imaginarse lo que pasa después.
¿Para qué negarlo? Hemos disfrutado como críos en esta toma de contacto con Fairytale Fights. Si en solitario es divertido, en compañía es todavía mejor. Hasta tres amigos pueden acompañarnos y empezar a repartir sablazos, hachazos, pecespadazos y todo lo que acabe en “-azo”. Lo bueno es que pueden unirse a la partida o dejarla en cualquier momento, característica que tan de moda está últimamente en los videojuegos. La elección de personajes es trivial, ya que todos se controlan exactamente igual. Quizá es una de las pocas cosas que no nos ha gustado, además de la cámara en este modo, que a veces se aleja tanto que cuesta distinguir quién está matando a quién, más que nada porque no hay flechas de colores que apunten a los protagonistas ni nada parecido. No deja de ser un problema inherente a los juegos que ponen varios personajes controlables al mismo tiempo en la pantalla, pero eso no quita más de una vez nos cueste avanzar en grupo sin perder al despistado de turno, sobre todo en las partes de plataformas. En cualquier caso, los piques por ser el pichichi de la matanza y el recolector más audaz están más que garantizados.