Fatal Fury 2:
Sin que transcurriera ni un año desde la salida del primer Fatal Fury, SNK decidió lanzar su secuela, un título bastante superior que lavaría la imagen de su antecesor, y comenzaría poco a poco a fraguar el inicio de la leyenda del lobo hambriento.
Los cambios en este título fueron notorios, desde las mejoras jugables, aumentando la profundidad del sistema de control, con un sistema de cuatro botones, dos para puñetazos, y dos para patadas, un sistema de evasión al pulsar dos veces hacia atrás, ataques contra rivales en guardia, provocaciones, rodar, atacar o lanzar a otros planos, que mejorarían el apartado jugable del título. La principal mejora a nivel jugable fue la inclusión de los Desperate Moves, que se realizarían cuando nuestro nivel de vida estuviera bajo mínimos, indicado por el color rojo y el parpadeo de la barra de vida, una de las innovaciones más destacables en el género de la lucha, que debemos gracias a Art of Fighting, que aparecería tan sólo un mes antes que Fatal Fury 2.
A nivel de personajes, la inclusión de nuevos luchadores, y el aumento exponencial en la selección de personajes jugables, también provocó una mejora brutal respecto a la anterior entrega. Repetían presencia, los incombustiles Terry y Andy Bogard, Joe Higashi, mientras que los nuevos personajes disponibles para el título si que realmente conseguirían hacer historia, convirtiéndose en los más populares de la franquicia, sin contar claro está, a la terna protagonista. Estamos hablando del coreano Kim Kap Hwan, que con su estilo de lucha TaeKwonDo, su velocidad, y su variedad de ataques, principalmente dominados por la presencia de patadas, se convertiría en uno de los habituales de los reyes del combo. Mai Shiranui, la pícara ninja que más tarde se relacionaría sentimentalmente con Andy Bogard. Inicialmente destacaría por su atractivo sensual, bastante acusado, al igual que ocurriera con Chun Li de Street Fighter II, así como por convertir en realidad el lema de "Las chicas son guerreras", con una serie de ataques como el Ryuenbu, o el Musasabi-no Mai, bastante espectaculares y efectivos, y con alguna semejanza con el especial desde el muro de Vega.
Big Bear, el luchador de wrestling de turno, Jubei Yamada, representante de judo, un nuevo anciano en la serie, sustituyendo a Tung Fu Rue, Cheng Shin Zan, que realiza ataques de TaiChi y que destaca por su oronda figura, prácticamente esférica, con ataques que podrían decirse que están inspirados en las cargas de Blanka, así como el jefe final Wolfgang Krauser, quien posee un escenario y un tema para sus luchas, absolutamente increíbles, completan este mejoradísimo apartado.
Los más críticos no vieron con buenos ojos la eliminación de algunos de los personajes más populares de la primera entrega, como Billy Kane, Duck King o Tung Fu Rue, así como el hecho de que siguiéramos teniendo tan pocos luchadores en total. Pese a todo, las mejoras gráficas y jugables, convirtieron a este título en la primera entrega meritoria de la serie.
Fatal Fury Special:
El 16 de septiembre de 1993, SNK lanzó este híbrido entre las dos primeras entregas de Fatal Fury, que añadiría a la plantilla del segundo título, la vuelta de Duck King, Tung Fu Rue, Billy Kane, Geese Howardy, así como las incorporaciones del boxeador Axel Hawk, el torero Laurence Blood, personaje nada original, y que resulta una copia absoluta de Vega, tanto por su nacionalidad, como por la peculiar profesión, aunque jugablemente sean algo diferentes, o el personaje oculto: Ryo Sakazaki, luchador invitado de Art of Fighting, que comenzaría a fraguar la idea de lo que resultaría de la unión de diferentes franquicias en un único título, germen de The King of Fighters.
El acabado gráfico del título, absolutamente excelso, el equilibrio jugable, la amplitud de la plantilla, sin lamentadas bajas, convirtieron a este título en el primer rival serio de los diferentes Street Fighter II, por aquellas fechas aparecería el excepcional Super Street Fighter II: The New Challengers, tan sólo un mes después, como rápida respuesta a este título.
Sin duda la entrega clásica de la franquicia de mayor nivel, y la alternativa más clara al dominio de Capcom en materia de lucha, incluso por encima de Art of Fighting, pese a que el título protagonizado por Robert García y Ryo Sakazaki sorprendiera con la inclusión del zoom que mediante scalling nos mostraba personajes de inmenso tamaño. Por lo demás se trata de un juego muy similar a Fatal Fury 2, podríamos considerarlo como la versión Super, del título, adoptando la nomenclatura de Capcom.