De las tres conferencias del E3 de 2008, prácticamente la única sorpresa destacable fue el anuncio de
Final Fantasy XIII. Entre
remakes, juegos nuevos y sagas paralelas a la numérica, Square-Enix consigue que el nombre de su buque insignia siempre esté en boca de todos. La prueba es que ninguna consola actual se va a quedar sin un
Final Fantasy en su catálogo. Si nos ceñimos al último invento de la compañía nipona, que lleva el sugerente título de
Fabula Nova Crystallis, nos encontramos con la decimotercera entrega para PS3 y Xbox 360,
Versus para PS3 y el casi desconocido
Agito para PSP... al menos de momento. Square-Enix nos ha demostrado con
Final Fantasy VII que sabe hacer negocio.
Centrémonos en
Final Fantasy XIII a secas, que es del que se saben más cosas y el que nos interesa. Al igual que sus compañeros de la nueva historia de los cristales, gira en torno a Cocoon y Pulse, dos civilizaciones enfrentadas. La primera es una ciudad flotante y próspera, todo lo contrario que la segunda. La protagonista, alias Lightning, recibe el encargo de proteger Cocoon de una amenaza que puede echarla abajo literalmente. Tampoco vamos a profundizar demasiado en el argumento, pero sí vamos a añadir un detalle interesante. En el juego no siempre controlaremos a Lightning, sino que veremos la acción desde el punto de vista de otros personajes como Snow, el tipo rubio con gorro que recuerda un poco a Seifer.
El sistema de batalla tiene reminiscencias del no poco polémico
Final Fantasy XII. Los enemigos aparecen en la pantalla, algo que a estas alturas es poco menos que imprescindible, pero no les atacaremos en el mismo escenario. En su lugar nos transportaremos a un escenario de combate a la vieja usanza. Sólo podremos controlar directamente a un personaje del grupo, como Lightning, mientras que los demás quedan a merced de una IA. No obstante, podremos cambiar entre uno y otro libremente. La chica tiene asociadas tres barras ATB (el tiempo de ejecución de comandos que ha caracterizado a la saga de toda la vida) que se pueden utilizar para realizar ataques de lo más variado. Por ejemplo, los hechizos básicos como Piro o Hielo sólo consumen una barra, pero las versiones avanzadas no se conforman con tan poco. Por supuesto, en ocasiones nos vendrá bien utilizar la misma magia estándar tres veces seguidas para aprovecharnos de la vulnerabilidad del enemigo, pero la idea es que podemos combinar acciones de la forma que queramos. De esta forma, las tres barras nos pueden servir para hacer un ataque físico, uno mágico y curarnos. Estar al tanto de lo que hacen los compañeros y actuar en consecuencia será fundamental para lograr el triunfo.