La ya inminente llegada de
Final Fantasy XIII ha levantado muchísima expectación, no sólo por tratarse de la siguiente entrega de la saga de RPG japonés más popular en Occidente, sino también por las dudas que han surgido a su alrededor durante las últimas semanas. Este artículo no pretende ni mucho menos disiparlas. Lo que queremos es dar una impresión general del sistema de juego que se ha creado para la ocasión y que tuvimos la ocasión de ver en la presentación organizada por Koch Media y Square-Enix en la capital, a la que acudieron personalidades de la talla de Yoshinori Kitase (productor) y Motomu Toriyama (director). Pudimos hablar con ellos en una especie de mesa redonda con la prensa y probar o ver el juego en varios formatos: demo en Xbox 360, beta en castellano para PS3 y versión japonesa completa también para la consola de Sony.
Comencemos con un esbozo del argumento. El Nido (Cocoon en inglés) y Paals (Pulse) son los dos mundos que Lightning y sus compañeros recorren en
Final Fantasy XIII. El primero era avanzado y pacífico gracias a la labor de su gobierno, el Sanctum. Los fal’Cie, unos seres protectores creados a partir de los cristales, estaban del lado del Nido, pero la cosa cambió cuando uno de ellos despertó en Paals, el inframundo, y puso fin a los días de prosperidad. De ahí que todos los habitantes del Nido no quieran saber nada de Paals aunque no lo hayan visto.