Uno de los momentos más esperados por parte de los fans de Sony era la presentación por parte de la multinacional japonesa de
God of War III en el pasado E3 2009. Sony no faltó a la cita y aunque el juego consiguió convencer a las legiones de fans de Kratos, la confirmación del retraso del título, que verá la luz finalmente en marzo de 2010, cayó como un jarro de agua fría. Es el momento de acercarnos de nuevo a esta esperada aventura, tras el anterior artículo publicado en nuestra web, que podéis consultar pinchando
aquí.
Nos encontramos ante el capítulo final de la trilogía y como suele ocurrir en estos casos, a Kratos le restan demasiados objetivos por completar para cobrarse su venganza. El argumento de esta aventura en tercera persona para un único jugador continúa directamente los hechos relatados en la anterior entrega. Kratos escala hacia el monte Olimpo para vengarse de Zeus y para conseguir su objetivo ha desencadenado la guerra de los titanes.
Para la ocasión se ha creado un motor gráfico de nueva generación partiendo desde cero que trate de potenciar tanto los aspectos estéticos como las posibilidades jugables. De esta forma se utilizan texturas de una resolución cuatro veces superior a las vistas en
God of War II y al mismo tiempo se diseñan escenarios que también multiplican en la misma proporción el tamaño de los que pudimos explorar en la segunda entrega de la serie. Mención aparte a los momentos de jugabilidad sobre el cuerpo de los titanes que nos permiten enfrentar un ejército sobre su superficie, que alcanzará el tamaño de edificios como el Empire State Building.
Se trata de conseguir un motor gráfico que permita una acción lo más fluida posible, incrementando la vivacidad de los personajes y que también incluya elementos estéticos como la implementación de un sistema dinámico de iluminación a la altura de la plataforma. Uno de los aspectos fundamentales en el diseño de escenarios reside en el hecho de permitir que éstos puedan cambiar y no se puedan calificar como predefinidos y encorsetados. La escala de las batallas se ha visto incrementada drásticamente al disponer de una plataforma mucho más capaz. Además los desarrolladores han planteado el motor gráfico de forma que sirva para mostrarnos toda la crudeza y dramatismo de las secuencias de la historia sin tener que recurrir a vídeos pregrabados.
Kratos se beneficia también de las mejoras gráficas, no sólo los escenarios verán potenciada su arquitectura, texturas y sistema de iluminación dinámica. Nuestro guerrero espartano dispondrá de una anatomía mucho más detallada y el sistema de animaciones faciales y musculares busca ofrecer un grado de realismo nunca visto hasta la fecha. Dentro de las técnicas gráficas implementadas tenemos un sistema llamado High Dynamic Range Lighting que permite emular la retina humana y el tiempo de adaptación ante cambios de luminosidad como los que ocurren al salir de una caverna oscura hacia un lugar más iluminado.
El sistema de juego no ha cambiado en exceso. Tenemos combates de una enorme brutalidad con una buena cantidad de armas y hechizos, hay tiempo para las novedades, así como también la exploración y acertijos clásicos de la franquicia. Debemos tener en cuenta que nos acercamos inexorablemente al desenlace de la aventura y por lo tanto se cuidarán más que nunca las convenciones de la mitología griega en referencia a los conflictos contra los dioses del Olimpo. Dentro de las nuevas armas tenemos los guanteletes metálicos llamados Cestus, que permiten a nuestro héroe atacar con una fuerza devastadora. El cruel espartano dispondrá de técnicas que le permiten realizar ataques potentísimos desde los muros y paredes, así como hacerse con el control de bestias que podremos montar. De esta forma podremos sembrar el caos a lomos de unas criaturas desatadas.
Todos estos detalles contienen las líneas maestras del desarrollo del juego, pero debemos centrarnos en las porciones jugables mostradas para comprobar hasta qué punto se han cumplido y si podemos extraer aún más información.