IO Interactive dejó de lado a su famoso asesino calvo en el 2007 para crear una nueva aventura con menos sigilo y más acción.
Kane & Lynch: Dead Men no fue un gran éxito de ventas ni tampoco tuvo una acogida muy buena por la crítica debido a su mediocre control, su pobre apartado gráfico y que no estaba pulido del todo. Sin embargo, cumplió lo suficiente como para tener interés en hacer una segunda parte. En
Dead Men el protagonismo recaía sobre Kane, el más sobrio y racional de la pareja criminal que intenta librarse de la ira de una organización que se siente traicionada. Lynch quedaba durante todo el juego un tanto relegado salvo por sus ataques psicóticos espontáneos. El final sometía al jugador una decisión de vida o muerte (que no vamos a destripar) que llevaba a salvar a ciertas personas o a otras. En
Dog Days se coge uno de esos finales como predefinido (nada de cargar partidas antiguas como ocurre en
Mass Effect) y continúa la historia unos años más adelante.
El protagonismo esta vez cambia de lado y el inestable Lynch coge el timón de la aventura. Éste se encuentra en Shangái, donde supuestamente va a dar un golpe muy simple que le proporcionará mucho dinero fácil. Para llevarlo a cabo, necesita compañía y llama a su antiguo compañero de tiroteos, Kane, quien podría necesitar algo de metálico para ayudar a criar a su hija.
La mecánica no cambia en exceso, por lo menos juzgando por lo poco que han dejado ver desde IO Interactive. El control, que tantos dolores de cabeza daba en el primero, ha sido trabajado y pulido para no dar mayores problemas esta vez. Una de las novedades que se han anunciado es la técnica "abatido pero no muerto". Gracias a ésta, cuando seamos derribados en un tiroteo, no moriremos en el instante, sino que tendremos una última oportunidad de acabar con el enemigo desde el suelo o intentar escabullirnos arrastrándonos. Como en la primera parte, podremos volver a completar la aventura acompañados de un compañero (que ahora será Kane), bien
online o en cooperativo local.
El multijugador, conocido como "Alianza frágil", repite, aunque no se sabe todavía qué modificaciones sufrirá. Recordemos que este particular modo consistía en un grupo de ladrones contra policías en el que la traición entre criminales estaba recompensada. Cuanto más compinches matábamos, mayor era el botín y menor la posibilidad de salir con vida.
Por último, uno de los aspectos que más ha cambiado es el apartado gráfico. IO Interactive pretende darle un toque único, para lo que ha decidido simular que el juego está grabado con una cámara de vídeo convencional. Cuando el jugador recibe daño, parece como si se perdiera información en el
streaming y las pantallas de carga en el inicio de cada nivel dejan paso a las de
buffering.
Por ahora, estos son todos los detalles que conocemos. Queda mucho por descubrir y averiguar si han conseguido enmendar los errores pasados e incluir jugosas novedades para mejorar la calidad de esta segunda parte. También resulta interesante un nuevo punto de vista desde la locura de Lynch.