Los aficionados a las aventuras gráficas estamos de suerte. Después de unos años de sequía y de juegos que no cumplían con nuestras expectativas, actualmente tenemos a unos cuantos estudios que mantienen el género a un buen nivel. Títulos como
Sam & Max, los nuevos episodios de
Tales of Monkey Island o el reciente a la par que atractivo
Machinarium están ofreciéndonos muy buenos ratos de
point & click.
El juego que hoy nos ocupa,
Lost Horizon, es la nueva creación de Animation Arts, los responsables de la saga
Secret Files. Fue presentado en la pasada Gamescon, y lo cierto es que el trailer dejó sorprendidos a propios y extraños debido al gran número de escenas de acción que lo formaban, ya que son algo poco usual en las aventuras gráficas. Sin embargo, poco tiempo después, el equipo de desarrollo confirmó que, aunque pareciera lo contrario, a lo largo de la aventura no tendremos que empuñar ningún arma para salir de situaciones embarazosas. Su intención es confeccionar una aventura al más puro estilo
Indiana Jones, con un buen número de escenas de acción que provocaremos, pero que, o bien se resolverán de manera clásica, o bien a través de escenas de vídeo, por lo que los jugones más clásicos pueden estar tranquilos. Aquí tenéis dicho trailer.
De esta manera, el argumento nos traslada al año 1936 y nos pone en el pellejo de Fenton Paddock, un soldado británico que, a través de un cúmulo de circunstancias, se verá inmerso en la mayor aventura de su vida. Por estas fechas, el ejército alemán estaba en pleno apogeo, y por supuesto, tal y como cuentan muchas leyendas urbanas, seguían buscando ese gran artefacto de poder que les ayudara en sus despiadados objetivos. Aunque no hace falta que ni lo digamos, su mayor problema en esta búsqueda seremos nosotros, aunque al principio ni el protagonista se lo imagine.
En la beta que hemos probado todo comienza en las cimas del Himalaya, con dos soldados británicos protegiendo a un monje que parece ser importante. Después de esquivar varias balas de los nazis, uno de los soldados consigue refugiarse junto al monje en una habitación secreta que este último ha abierto. Dicho soldado es Richard, íntimo amigo de Fenton. Una vez a salvo, con su último aliento de vida, el monje entrega a Richard una especie de llave-amuleto y le encomienda la misión de protegerlo y evitar que caiga en las manos equivocadas. Tras esto tomamos el control de Richard, y después de inspeccionar la extraña habitación nos damos cuenta de que el amuleto encaja perfectamente en una especie de pedestal situado en el centro de la estancia. Rápidamente lo colocamos, una extraña luz dorada se sitúa sobre nosotros y Richard desaparece. Parece ser cierto que el amuleto guardaba un gran secreto, pero todavía no sabemos cual, ya que tras esto, la acción nos traslada a Hong Kong, una semana más tarde de lo ocurrido anteriormente, y nos pone en la piel de Fenton, que será el personaje que controlaremos durante la mayor parte de la aventura.