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El control ha sufrido alguna variación considerable. Para apuntar, tendremos que seguir pulsando el botón L1, pero para ejecutar el disparo la cosa cambia, haciendo uso del botón R1 para ello. Si queremos hacerlo en una tercera persona cercana al hombro de Snake, basta con pulsar el botón cuadrado. Hay numerosas opciones para que cada jugador emplee a su gusto. Es sin duda un excelente aporte el uso de tres tipos de ataque para abarcar a determinados jugadores.
Debajo de la barra de vida, Snake tendrá un indicador de estrés, y dependiendo de la situación, un aura roja que le rodea, donde el color de la misma determina el estado anímico del protagonista, siendo el rojo el más peligroso. Snake demuestra ser más humano y cuando más estrés tenga, más difícil será culminar una acción con éxito, influyendo en aspectos como la visión o el movimiento a la hora de apuntar a los miembros hostiles.
Además del amplio arsenal armamentístico del que Snake suele hacer gala, en la cuarta entrega de la saga las posibilidades se multiplican. En la demo hemos podido hacer uso de unas ocho armas, desde el simple cuchillo que en esta ocasión incluye un táser, pasando por pistolas, metralletas como la AK-102 (una versión mejorada del clásico AK-47), granadas de todo tipo e incluso lanzacohetes o 'javelins'. Aunque en la demostración no hemos podido conocerle, sí lo hemos hecho en vídeos. Durante la aventura aparecerá Debrin, un traficante de armas que nos permitirá personalizar nuestro medio de ataque a nuestro gusto con diversas modificaciones reemplazables en todo momento. Por tanto, podremos incrustar disparos secundarios tan variopintos como lanzar balas tranquilizantes o incluso granadas, dependiendo del arma en cuestión, claro.
Nuestro primer objetivo en la demo es reunirnos con el MK II. Un mini-robot con diversas funciones que, por desgracia, no es manejable en la versión jugable que hemos probado pero que sí lo será en la final, como ya hemos visto en vídeos. En su vídeo de presentación, veremos a Otacon dentro de él hablándonos sobre nuestra misión y otorgándonos unas cuantar armas y elementos entre los que destaca el 'SolidEye', unas gafas con forma de parche que nos permitirán vislumbrar el terreno con vista termal o nocturna. Volviendo al MK II, Snake podrá manejarle de manera remota (simulando en su mano en tener un mando oficial de PlayStation 3) a este robot ambientado en el primer prototipo de Metal Gear para poder aturdir a los rivales con una especie de látigo electrónico que posee en su interior.
Volviendo a mencionar al mando de la consola de Sony, se ha achacado al anuncio del nuevo Dual Shock 3 como uno de los principales partícipes del retraso en el lanzamiento que hace poco se anunció para el título. Pese a que no sea imprescindible jugar con el nuevo controlador, sí que proporcionará una sensación de juego mucho mayor haciendo uso de la vibración zonal. Por supuesto, también habrá más funciones con el polifacético sensor de movimientos, además de la mencionada anteriormente.
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