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Metal Gear Solid 4 se basa en la infiltración al igual que todos los demás títulos de la saga, pero las mayores diferencias van a estribar en los medios puestos a nuestra disposición para escondernos de los enemigos. La mayor novedad reside en el traje de camuflaje que va a llevar puesto Solid Snake, el OctoCamo, que cambia de color según el lugar donde nos encontremos y que se activa automáticamente, aunque siempre es posible agitar el Sixaxis para activarlo o desactivarlo. Es el único uso del sensor de movimiento de PS3 en este juego. En todo momento vamos a tener a nuestra disposición un medidor de camuflaje que nos dice en tanto por ciento lo visibles que estamos para el enemigo. Influye tanto la oscuridad del lugar donde nos encontremos como el uso del OctoCamo. Estar de pie, agachados, tumbados o en movimiento también influye. El ruido que hagamos también será determinante.
Vamos a ver siempre alrededor de Solid Snake una especie de aura circular que va a cambiar de color según el peligro que detecte. Si es blanca no habrá peligro, pero si se vuelve roja ya podemos tener cuidado. Además se curvará en la dirección de donde provenga el peligro, ayudándonos mucho a evitarlo. Aparte de esto vamos a contar con la inestimable ayuda del Solid Eye, una especie de parche que nos va a permitir visualizar el entorno de distintas maneras: la vista normal tiene la ventaja de que va a marcar a cada enemigo con diversa información acerca de él y que nos puede ser útil, la vista nocturna marcará como más visibles los objetos que desprendan calor y la vista ampliada nos servirá como una suerte de prismáticos. La pega que tienen es que funcionan con una batería que se gasta con el uso, más con las vistas de oscuridad y ampliación que con la normal y las baterías van a ser difíviles de encontrar. En general las herramientas que vamos a tener a nuestra disposición para investigar nuestro entorno van a ser muy numerosas y útiles.
En cuanto al control, nos vamos a encontrar con algunas pequeñas diferencias con respecto a otros títulos de la saga. Vamos a dirigir al personaje con el stick izquierdo y la cámara con el derecho. Con “triángulo” vamos a poder interactuar con el entorno, por ejemplo pegándonos a las paredes o saltando ventanas. Cuando podamos realizar una de estas acciones aparecerá un icono bien visible de la misma en la pantalla. Para agacharnos o tumbarnos usaremos “aspa”, pudiendo incluso tumbarnos boca arriba y movernos así, de esa manera tan peculiar por el suelo. Con “L1” podremos apuntar y con “R1” disparar. Incluso mientras apuntamos podemos pasar a un modo en primera persona pulsando “triángulo”, en el cual podremos movernos incluso y así ser más precisos en el combate. Con “círculo” vamos a poder recargar el arma.
En cuanto a los medidores, vamos a disponer de dos, el de salud de toda la vida y el de estrés, que va aumentando según tengamos momentos de acción. Cuanto más estrés, menos tranquilidad y a nuestro personaje le costará más apuntar, siendo en general más impreciso. Afortunadamente vamos a tener herramientas y medios para bajar el estrés, pero no vamos a poder desvelároslos en este momento. También vamos a disponer de una especie de mapa del entorno que funcionará como radar y que nos permitirá ver dónde se encuentran los enemigos (pero no hacia dónde miran). Además, si entramos en el menú de pausa podremos activar el mapa 3D para situarnos mejor en los mapeados, que muchas veces pueden llegar a ser bastante abiertos y con varias posibilidades de avance.
Una gran novedad con respecto al interfaz es la selección de armas y objetos, que clásicamente se realiza en las esquinas inferiores de la pantalla. Para MGS 4 se ha mejorado el sistema, pudiéndonos dar a elegir qué objetos vamos a querer que formen parte de lo seleccionable directamente en pantalla. Esto se ha hecho porque básicamente la cantidad de armas disponibles va a ser muy numerosa y realmente resulta más cómodo tener sólo las que vayamos a utilizar y navegar entre ellas.
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