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Keep going
Tras el pequeño paréntesis, volvemos a la acción viendo el nuevo sistema de puntería, que como ya hemos dicho, tomará posición en el hombre del protagonista. También se podrá ver en primera persona, para los amantes de los FPS puros y duros. De repente, unos PMCs aparecen en pantalla y se dirigen hacia donde está Snake. Yoshiike tiene que correr rápidamente a esconderse en un cubo de basura cercano, lo que hará que cojamos el olor peculiar de estos sitios. Asomándose ligeramente, deja fuera de combate a ambos soldados con la pistola de tranquilizantes. Yoshiike comenta que agitando el Sixaxis hará que el traje de Snake vuelva a su estado original y se quite el camuflaje.
Ahora, comienza una escena cinemática, pero sin dejar de lado el motor gráfico del juego obviamente. Esto ya lo vimos en un pasado vídeo, donde es presentado el Metal Gear Mark II controlado por Otacon. Tras una ínfima charla con el conocido científico, los soldados del país enemigo (país B) están presionando y se está produciendo un tiroteo. Yoshiike toma un camino por detrás para no ser detectado.
Desde una posición segura, vemos el combate y un edificio derrumbándose en el horizonte. Parece ser que la milicia necesita ayuda, así que entra en acción el Mark II, que Snake controlará curiosamente con un mando de PlayStation 3, y lanza una pequeña descarga a uno de los PMC. Vuelta al control de Snake. Cuando éste avanza, se percata que le están disparando por detrás, da una voltereta tirándose al suelo, se apoya en su espalda y dispara a los enemigos situados en el edificio que antes estaba detrás suya. Desde esta misma posición, podremos lanzar granadas con gran precisión.
Yoshiike se acerca al combate y se percibe en perfectamente la intensidad del tiroteo, con explosiones y disparos rozando al personaje. Snake llega adonde se encuentra la milicia y aparece un carro de combate en frente, que le dispara y daña al protagonista (se ve reflejado por la sangre que tiñe la pantalla). Dispara a unos barriles cercanos para llamar la atención el tiempo justo para equiparse con un RPG y reventar el vehículo acorazado. Yoshiike sigue mostrando el arsenal: las granadas de fuego y la potente ametralladora P90. Con todo despejado, los de la milicia agradecen a Snake la ayuda prestada. Una curiosa animación nos confirma la "vejez" del protagonista, que se duele de su espalda (tanto estar agachado no es bueno).
Aquí acaba la demo del juego y la sala estalla en aplausos y gritos elogiando el trabajo hecho de Hideo Kojima y su excelente grupo de trabajo. Esta demostracción jugable ha servido para confirmarnos lo que ya creíamos: Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots es sin lugar a dudas el juego definitivo de la saga, donde todo será resuelto y se alcanzará el clímax, tanto en cuanto la jugabilidad como en la historia. Ya lo dijo Kojima, la infiltracción permanece en esta última entrega, lo único que cambia es el área donde nos infiltramos: un campo de combate.
Tan sólo nos queda esperar hasta principios de 2008, cuando veremos al viejo Solid Snake terminar la odisea que comenzó hace ya 20 años.
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