El apartado sonoro del juego presenta claroscuros, en un extremo podría colocarse la banda sonora del juego, tan cañera como siempre, y contando con nuevas influencias entre las que destacan especialmente ciertos ritmos sudamericanos en las primeras fases del juego. Para los adeptos al cine de Quentin Tarantino, comentar que la melodía con la que da comienzo la segunda fase es realmente similar a las de su último éxito, Kill Bill. En el lado contrario de la balanza han de situarse los efectos de sonido, heredados de los capítulos anteriores, y que empiezan a acusar una sensible falta de originalidad, aunque quizás los más puristas de la saga opinen que sin ellos ya no sería un Metal Slug realmente.
Por último, y para cerrar este apartado, decir que la inclusión de voces, como en títulos anteriores, es meramente anecdótica, limitándose a la narración al principio de cada fase y a los momentos en los que el personaje cambia de arma, con las ya conocidos gritos de "Heavy Machine Gun" o "Rocket Launcher".
En lo que hace referencia al interfaz de juego, se aprecia la uniformidad de criterios existente entre ésta y la anterior entrega -de hecho en un principio se planificó como un pack doble-, dado que el control es exactamente igual, pudiendo el jugador optar por el stick analógico izquierdo o la cruceta digital para el movimiento -incluyéndose como novedad la posibilidad de deslizarse- y estando la configuración por defecto con el botón A para el salto, el X para disparar, el B para las granadas y, finalmente, el botón Y para el ataque Metal Slug. El control es realmente dulce, aunque sí que es cierto que le falta un punto de precisión, cosa que se apreciará en los momentos de mayor dificultad cuando se requiere una mayor exactitud en los movimientos del personaje.
Uno de los cambios más notables respecto a la cuarta entrega se encuentra en el menú principal del juego, que presenta un aspecto más lucido con iconos representativos y submenús traducidos explicando cada una de las opciones, algo que en la cuarta entrega se limitaba a una relación de las mismas en las letras características del juego. Y ya que se habla de los menús, comentar que el juego no hace gala de excesivas opciones, reduciéndose éstas al número de vidas por partida, dificultad del modo arcade -que curiosamente incluye entre sus cuatro niveles uno denominado MVS o lo que es lo mismo, el nombre de su conocida placa arcade- o volumen de la música y los efectos de sonido, además de la selección del personaje en la que hay que destacar la presencia de dos nuevas caras respecto a la versión anterior ya que Nadia y Trevor dejan su lugar en favor de Eri y Tarma, repitiendo únicamente el carismático Marco y la pequeña Fio.
También hay algunas novedades en cuanto al arsenal se refiere y es que a las clásicas armas de la anterior entrega se suman ahora algunas nuevas como un innovador laser, una variante de la clásica metralleta que cuenta con el doble de capacidad de disparo, o una divertida arma que lanza explosivos teledirigidos. A esto habrá que sumarle los clásicos tanques y robots que el personaje puede utilizar y un pintoresco coche, a semejanza del clásico Dos CV, armado hasta los dientes.
El modo estrella del juego es el Arcade, que consta de cinco fases con sus correspondientes jefes finales y una última fase en forma de enfrentamiento con el gran jefe final. La duración de una partida completa estima en torno a 45-60 minutos lo que se antoja realmente poco; sin embargo, esto sería en el mejor de los casos, ya que dependerá del orgullo de cada jugador utilizar los créditos para terminar el juego de una tacada. El juego es realmente complicado, sobre todo en algunas zonas que tienen una dificultad endemoniada, aunque es posible que con práctica, aprendiendo las rutinas de ataque de los jefes finales, y algo de suerte se pueda terminar el juego con unos pocos créditos, quedando reservado el hecho de terminar el recorrido con una sola partida a los jugadores más experimentados en la saga. Este modo se hace bastante adictivo por lo que no sorprendería en absoluto que una vez concluido el jugador probase a terminarlo en un modo de dificultad más avanzado o por el mero hecho de completar la galería de trofeos de guerra, uno de los pocos extras del juego, que consiste en una sala donde se recogen los diferentes items encontrados durante las partidas y entre los que se incluyen los objetos más curiosos como pequeños animales, alimentos y hasta un auténtico mojón con sus moscas y todo.
Metal Slug 5 cuenta también con opciones online a través del servicio Xbox Live -no presentes en la beta de prensa-, que en principio iban a ceñirse a la inclusión de los records de tiempo y puntuación en un ranking mundial, pero que se rumorea podría incluir una opción cooperativa multijugador la mar de interesante. No obstante dentro de muy poco esta duda quedará resuelta ya que el juego está prácticamente a la vuelta de la esquina y a un precio realmente asequible a todos los bolsillos.