Nació para abanderar la salida de la consola de Microsoft en Japón, tarea ardua por otro lado, pero no consiguió el reconocimiento porque el mercado asiático es coto cerrado por la hegemonía que ejercen las múltiples franquicias de Koei. Y si tenemos en cuenta que no se trata de un género muy arraigado en Occidente, obtenemos un discreto éxito global. En cualquier caso Q Entertainment, con Tetsuya Mizuguchi a la cabeza, se ha embarcado en una segunda parte que mantiene la exclusividad por el mismo formato pero que cambia de aliados para llevar el trabajo a buen puerto, por lo que Phantagram (
Kingdom Under Fire,
Phantom Crash) ha sido relevada por Feelplus+ (
Lost Oddyssey,
No More Heroes: Heroes' Paradise), mientras que las tareas de distribución pasan ahora a manos de Konami.
Como no hace mucho que
avanzamos las primeras noticias que se destaparon en torno a este nuevo título, en el presente texto nos centraremos en las impresiones que nos ha dejado la demostración jugable. La premisa de héroe ataviado con armas desproporcionadas que recorre parajes atestados de clónicos enemigos sigue inalterada. En esta ocasión se ha apostado por escenarios más sombríos y ejércitos de criaturas demoníacas que le dan al conjunto un halo de oscuridad y decadencia de la que carecía la primera parte. A esto se unen los manchurrones de sangre que invaden la pantalla y la cantidad de desmembramientos que se producen (de forma simple, eso sí), que dejan claro la nueva línea que se ha querido seguir en esta ocasión.