Al pertenecer cada personaje a un reino diferente sus objetivos son totalmente diferentes pero durante la aventura vamos cruzándonos con los demás en algunas ocasiones, así como conociendo a un listado increíble de personajes totalmente diferenciados. No obstante, aunque original, este desarrollo pronto cae en una ligera reiteración, ya que parece que estemos repitiendo las mismas acciones continuamente. No obstante las grandes diferencias jugables entre los diferentes personajes compensan notablemente este aspecto, más teniendo en cuenta la brillantez con la que se cuenta la aventura.
Cuando la técnica deja paso a la acción pura y dura
Al contrario de lo que podría parecer en un principio,
Odin Sphere no es un RPG al uso, como ya hemos citado, sino que su desarrollo es el de un Beat'em up en el que las posibilidades de combate son tan variadas que raramente encontraremos una batalla igual en todo el juego. Los controles de los personajes, que van en solitario durante su aventura, son muy sencillos y se basan en un ataque sencillo (

), uno especial (

), uno mágico (

) y un doble salto (

), que responden directamente a los controles.
Gracias a esta sencilla configuración se consigue que un planteamiento que en principio podría haber caído en el típico machacabotones sea lo suficientemente variado para reiterar con algunos de los jefes finales del juego (normalmente cada nivel cuenta con un número de enemigos por nivel, un jefe "secundario" y otro final, de una dificultad muy ajustada y un tamaño increíble -muchos ni caben en la pantalla-).
Cada personaje únicamente cuenta con un tipo de arma, cuyo daño aumenta según se van eliminando enemigos y absorbiendo una sustancia de los mismos llamado Phozon (con el boton

), aunque también ésta se puede conseguir de otras maneras. Como muchos otros títulos del género, nuestro personaje cuenta con dos barras de energía, una para la salud y otra para la potencia de nuestros ataques, que se va incrementando según hacemos más combos y ataques seguidos, algo que ayuda bastante a la alta dificultad del juego (aunque podemos seleccionar entre tres niveles) y al hecho de tener que volver a anteriores pantallas para conseguir más experiencia u objetos.
La alta inteligencia artificial de los rivales, unido a que pueden venir por cualquier lugar y su gran variedad dentro de un mismo nivel, hace que utilizar continuamente una misma técnica no sea siempre eficaz, por lo que hay que utilizar las diferentes habilidades de cada personajes, tales como la posibilidad de realizar algunos hechizos, hacerse invisible durante unos segundos o disparar con ciertos artilugios. En muchos casos los jefes finales son tan desesperantes que hay que volver a anteriores niveles para incrementar nuestras habilidades algo que puede echar atrás a los menos pacientes.
Otro de los aspectos más curiosos de
Odin Sphere es su forma de conectar los niveles, mediante una estructura en forma de panal de abeja en la que las diferentes pantallas están interconectadas. Cada fase cuenta con una serie de salidas que conducen a las diferentes pantallas pero que sólo se abre cuando son derrotados todos los enemigos del nivel. Eventualmente podemos tomar ciertas rutas alternativas pero el desarrollo es básicamente lineal, mostrándonos en un mapa general todos los mapas a los que hayamos accedido y sus características, según una leyenda de colores bastante sencilla.
Por último el juego de Vanillaware también cuenta con una serie de curiosidades para no caer demasiado en la monotonía, tales como la alquimia de objetos, la horticultura (o cultivo de semillas) y la cocina de nuevos alimentos para restaurar salud o incrementar la experiencia. La forma de gestionarlo, en cualquiera de los tres casos, es muy sencilla: en el primer caso basta con utilizar los diferentes objetos que dejan caer los enemigos mientras que en el de las plantas hay que utilizar una determinada cantidad de Phozon en la zona de combate para que esta crezca lo suficiente. La alta variedad de frutos es tal que hay algunas que pueden dar hasta ovejas, en lugar de los típicos frutos.
En el caso de las recetas, que se pueden probar en los diferentes restaurantes de algunos niveles, podemos experimentar con un mayor número de alimentos y sustancias, que en algunos casos son vitales para las batallas más complicadas. Por desgracia en este punto encontramos una de las principales máculas del juego ya que el inventario del mismo es muy escaso (aunque durante la aventura se vaya incrementando) y continuamente hay que ir dejando objetos para poder coger otros, llenando así el desarrollo de interrupciones algo molestas.
Otros aspectos que también pueden llegar a molestar son los ligeros tiempos de carga ente las diferentes pantallas y la velocidad del texto en los diálogos ya que, al contar todos ellos con doblaje (en inglés y japonés, no se espera que llegue doblado a nuestro idioma; la traducción de los textos está todavía en duda) hace algo tedioso ciertas conversaciones, aún contando algunas de ellas con cierto humor.