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Okami
Jugamos a la versión final de Okami
El próximo 13 de junio llegará a Europa de la mano de Capcom y Proein Games Okami, una auténtica maravilla diseñada originalmente por Clover Studio para PlayStation 2 y que desde su salida se convirtió en el clásico ejemplo de título reverenciado por crítica y público, pero alejado de las primeras posiciones de las listas de ventas.
Ready at Dawn Studio, responsables de Daxter o God of War: Chains of Olympus para PlayStation Portable han sido los encargados de la conversión de un juego que desde su salida, allá por el año 2006, nos pareció que quedaba limitado ante el uso de controladores clásicos. Usar un pincel para interactuar con el entorno parece parte de un juego exclusivo para Wii o Nintendo DS, explotando sus distintivas posibilidades de control. Por ello, cuando se confirmó la salida de Okami para Wii, más allá de proliferar los comentarios despectivos ante traslados directos provenientes de otras plataformas, muchos usuarios encontraron primero la posibilidad de disfrutar con un juego que voló de las tiendas ante lo escaso de la distribución inicial. El segundo atractivo inherente a Okami para Wii lo encontramos en la posibilidad de disfrutar como nunca de sus mecánicas gracias a un sistema de control más ágil.
Antes de iniciar el repaso a nuestras primeras tres horas con Okami, debemos incidir en la lamentable decisión de Capcom de no localizar el juego al castellano. Nos encontramos ante una aventura de unas 30 horas con un detallado argumento, diálogos e inscripciones, por lo que para muchos usuarios se verán vetadas sus posibilidades de disfrutar con esta genialidad del Clover Studio. No entendemos este tipo de decisiones, cuando incluso una plataforma de apoyo a la localización de Okami ha puesto a disposición de los mandamases de Capcom una trabajadísima traducción. Una lástima encontrarnos ante un reflejo de lo que podría haber resultado un juego totalmente redondo de haber sido localizado.
Pese a haber aparecido ya para PlayStation 2, no vamos a detallaros excesivos apuntes del argumento de Okami, para que os sorprendáis de la magia de una aventura capaz de competir incluso con la franquicia Zelda. Aún así tenemos que introduciros ligeramente en la magia del segundo lobo que protagoniza una aventura para Wii.
Okami nos presenta de nuevo el clásico combate entre el bien y el mal. Manejamos a un dueto de personajes de lo más variopinto: el lobo Amaterasu e Issun, una especie de artista-guía de un carácter que sobrepasa con creces su tamaño. Tras relatársenos la catástrofe que casi llevó al pueblo de Kamiki a la destrucción ante la irrupción de una bestia llamada Orochi, con pasajes bastante épicos de un misterioso lobo llamado Shiranui, así como del héroe local Nagi, la historia avanza 100 años para presentarnos elementos cíclicos. Orochi vuelve a amenazar el pueblo, rompiendo el sello que lo atenazaba. Tan sólo la irrupción del guardián de Kamiki, Sakuya, y su plegaria para invocar a Amaterasu, deidad solar y posible reencarnación de Shiranui, ofrece alguna esperanza para el mundo. Con la ayuda del pequeño artista Issun, Amaterasu tiene en sus manos una titánica tarea: devolver el esplendor a Kamiki, así como destruir a Orochi.
Como hemos mencionado, Issun es un artista que mediante su pincel es capaz de interactuar con los escenarios. Su talento queda en breve desvirtuado al ver las posibilidades de Okami Amaterasu, quien poco a poco es capaz de recuperar las trece técnicas del "Pincel celestial", que pertenecían originalmente a una única deidad. Tras la muerte de la divinidad, este poder se dividió conformando trece dioses separados que irán prestando sus habilidades a Amaterasu conforme los localice y supere ciertos puzles de dibujo.
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