Centrándonos en el juego propiamente dicho, se observa desde un principio una clamorosa ralentización del juego, mayor aún si se obvio la entrega del pasado año y no se ha probado el juego desde la segunda o tercera entrega para Playstation 2.
Esta lentitud no se debe en ningún caso al motor gráfico, es más una lentitud del juego, como si se estuviese permanentemente jugando sobre un campo mojado, en el que cada control del balón, cada giro o cada pase hubiese que afianzarlo antes de efectuarse por miedo a perder el balón. No es molesto ni mucho menos, aunque si puede echar para atrás a los partidarios de la otra saga futbolística por excelencia. En ese aspecto da la impresión de que en Konami se hubieran empeñado en distanciarse del juego de EA Sports, que en los últimos años había igualmente apostado por un juego más pausado y con menor facilidad de llegar a las áreas.
Esta sensación de agobio al tratar de hilvanar jugadas irá a más por culpa de la presión a la que el contrario nos someterá casi de forma constante, además, esta presión se realizará de una forma mucho más efectiva e inteligente, anticipándose a nuestras acciones, cortando muchas veces las posibles vías de llegar al área con marcajes más férreos y no permitiéndonos que oxigenemos el juego.
Al menos el juego será justo en ese sentido, siendo la mejora de la IA por igual en ambos contendientes, cosa que se notará especialmente en defensa donde los compañeros sin balón actuarán con más cabeza impidiendo que el equipo haga aguas a poco que el equipo contrario realice una jugada con un mínimo de peligro. Quizás, la peor parte de esto ha recaído de nuevo en el portero que de vez en cuando nos dará algún que otro disgusto, aunque nada grave.
El juego vuelve a despuntar por su cantidad de modos de juego que incluirán las tradicionales ligas -por lo menos las de más renombre del viejo continente-, copas y competiciones análogas para las selecciones nacionales. Entre estas competiciones también estará la liga master, que una vez más hará las delicias de todo buen jugador enfrentando a los mejores clubes del mundo, aunque es posible que muchos de sus incondicionales se sientan defraudados dado que lleva varios años sin excesivas variaciones y pide a gritos una reforma a fondo.
Por si todas estas competiciones no resultaran suficiente atractivo el juego vuelve a incluir la PES Shop, en la que se podrán utilizar los puntos acumulados con la disputa continuada de partidos para desbloquear diferentes ítems entre los que se incluyen algunos de los mejores equipos de la historia del fútbol, cámaras que no aparecen inicialmente, o, algunos más anecdóticos como peinados, nuevos modelos de balón...
Lamentablemente, y por razones que no escapan a nadie, esta versión beta no incluía la posibilidad del juego online, que sí estará en la versión definitiva, por lo que nada se puede afirmar en este sentido, aunque bueno teniendo en cuenta que era un problema conocido por todo el mundo, incluso por la propia Konami, y que ha pasado un año entero desde entonces es casi seguro que se haya llegado a alguna solución, en poco más de un mes saldremos de dudas.
Otro aspecto que es imposible de determinar es si las plantillas estarán perfectamente actualizadas incluyendo los últimos movimientos del mercado de verano puesto que la beta de prensa que sirvió para realizar este avance estaba algo coja en ese sentido e incluso algunos equipos -lógicamente los recién ascendidos- aparecían en un estado muy primigenio, cosa que sin duda se estaba terminando de perfilar en la sede de Konami en Tokio.
Concluyendo ya este pequeño adelanto de lo que será el juego, se podría decir que Pro Evolution Soccer 5 será más PES que nunca, mostrando una cara desafiante desde un primer momento pero poniendo a nuestra disposición las herramientas necesarias para dar rienda suelta a nuestra imaginación y concebir el fútbol más real que se hay podido ver hasta el momento en una consola doméstica.