Menudo fin de año le espera a Bethesda. Mientras los roleros de pro se tienen que limpiar la baba cada vez que se muestra algo nuevo de
Skyrim, los de la acción en campo abierto hacen lo propio con
Rage. Tras años y años sin sacar nada realmente nuevo (
Doom 3 ya queda lejos, por no hablar de los últimos
Quake), el estudio que dio forma al
shooter subjetivo tal y como lo conocemos tiene desde 2007 algo muy grande entre manos. No es de extrañar, ya que si algo ha caracterizado a id Software y su cabeza pensante John Carmack ha sido la ambición de sus metas. El 7 de octubre veremos de lo que
Rage es capaz, pero al menos nosotros ya hemos podido pasar unas horas con una beta muy cercana al juego comercial y disfrutar de una pequeña parte de lo que ofrece este nuevo futuro apocalíptico.
Cuando id Software decidió prescindir de los servicios de John Romero en los momentos más delicados de su historia también tuvo que decir adiós al que había sido su creativo número uno. Carmack, siempre obsesionado por la parte técnica, marcó un nuevo rumbo para la empresa que consistió en sacar un
Quake detrás de otro para hacer frente a una competencia tan dura como
Unreal Tournament.
Rage, que no ha sido precisamente cosa de dos días, explora territorios hasta ahora desconocidos para el desarrollador y el resto del personal. Tiene tiros, que para eso es lo mejor que saben hacer, pero también vehículos, cierto componente de rol y, sobre todo, un mundo yermo que aparenta ser inmenso. Y decimos que lo aparenta porque en las primeras seis o siete misiones no hemos salido de un área relativamente pequeña.