Avance
Jugamos a la versión americana
El clásico de PSOne renace en la portátil de Nintendo.
Por Javier Ojeda Pérez
| Publicado el día 20/02/2009 01:23
Las batallas han perdido todo el componente estratégico de la versión original, ya que ahora no podemos elegir dónde colocar a nuestros personajes o desde dónde atacar a los enemigos. En lugar de eso se ha implementado un simple sistema por turnos en el que podemos elegir atacar, lanzar un ataque mágico o huir. Esto ha convertido a los combates en un paseo y la mayoría de las veces nos dedicaremos a atacar una vez tras otra hasta conseguir vencer a los enemigos. Incluso los jefes suelen ser bastante débiles en este sentido y no suponen en ningún momento una amenaza. En definitiva, un cambio incomprensible por parte de Nippon Ichi, ya que en lugar de mejorar el sistema de batalla lo han empeorado significativamente.
Durante la exploración de los diferentes escenarios, tenemos en la pantalla superior un mapa bastante útil que divide toda la zona en varios recuadros. Cada uno de estos recuadros corresponde a un segmento de cada escenario. Esto puede ser bastante útil en mazmorras que sean muy complejas, ya que gracias al mapa podemos saber en todo momento en qué segmento estamos y a cuáles podemos acceder de los que tenemos alrededor.
Otro de los aspectos que más llama la atención son las marcadas referencias a la música. Sin ir más lejos, Cornet es toda una virtuosa musical y la mayoría de sus ataques están relacionados con el uso de instrumentos. No se pueden olvidar las cinemáticas en las que vemos a diversos personajes entonando canciones, con música y voz reales de cantantes japoneses. La verdad es que, ya que estas cinemáticas suelen reproducir las canciones íntegramente, a veces suelen hacerse pesadas. Por suerte, para esto sí que hay solución, y podemos saltarnos la cinemática en cualquier momento. Posteriormente tendremos una opción para poder verlas en cualquier momento, por si acaso nos hemos quedado con las ganas.
El aspecto gráfico del título está bastante cuidado y la mejora respecto a la versión original es bastante significativa, tanto en los escenarios como en los sprites de los personajes. Los fondos prerrenderizados tienen bastante detalle y se nota el cuidado que se ha puesto en los sprites, especialmente en los personajes principales. En las escenas de diálogo vemos una ilustración del personaje que esté hablando y, como suele ocurrir en más de un RPG, podemos ver según su expresión el estado de ánimo del personaje en ese momento concreto. Todo ello con un marcado estilo manga/anime.
Las melodías, aunque simpáticas y desenfadadas, lo que hace que estén muy acordes al estilo del juego, no son nada del otro mundo y no tienen nada que las haga especial respecto a otros trabajos del género. Como nota negativa debemos citar los efectos de sonido, que son bastante pobres en su mayoría. Esta mediocridad en el apartado sonoro es algo sorprendente, especialmente si tenemos en cuenta que es un juego que se apoya mucho en el tema musical. No hay más que ver el subtítulo del juego para corroborar esta relación con la música.
En definitiva, según hemos podido ver en su versión americana, Rhapsody: A Musical Adventure es un juego que no ha envejecido demasiado bien y al que Nippon Ichi no ha sabido darle, con esta revisión, el toque necesario para que sea más acorde a los tiempos que corren. Las batallas aleatorias y el hecho de que el sistema de combate sea tan simple echarán para atrás a más de uno. No destaca en nada, pero a pesar de sus fallos conseguirá entretener a los aficionados al género.