Avance
Un remake de uno de los grandes clásicos del RPG
Romancing SaGa retorna desde los tiempos de Super Nintendo con gráficos, sonido actualizado y nuevos personajes, así como novedades jugables unidas a la ya de por sí peculiar franquicia.
Por Nibelungvalesti
| Publicado el día 26/07/2005 13:42
Gráficamente, Romancing SaGa es cuando menos innovador. En lugar de limitarse a llevar un juego clásico de 16 bit por el camino de las 3D de nueva generación, toma además una estética totalmente propia y distinta de todo lo visto hasta ahora. Uno de los puntos más polémicos ha sido el nuevo diseño de personajes, que sigue el camino de Unlimited SaGa con una curiosa alteración de las proporciones, encogiendo cuerpo y extremidades y agrandando la cabeza pero manteniendo en todo momento un realismo en los rasgos. Esto, unido al colorido y al diseño de vestuario y armas, nos da unos personajes de aspecto bastante extravagante y variopinto, en muchas ocasiones reminiscente de la estética de los grabados y miniaturas de la Europa medieval, algo muy acorde con la estética general del juego. En cuanto a los escenarios, se puede apreciar claramente cómo se ha buscado aumentar la inmersión mediante una prioridad del colorido frente al nivel de detalle, con entornos de gran belleza y singularidad y notables efectos de luz y filtros, así como efectos climáticos (las imágenes que acompañan este avance son especialmente ilustrativas). En conjunto, podemos afirmar que si bien RS no abre nuevas puertas tecnológicas ni resulta impresionante visualmente, la belleza de su ambientación y el curioso diseño de los personajes da un carácter propio y singular al juego, denotando en general un gran trabajo de los artistas visuales.
El sonido en RS es uno de los puntos fuertes del juego. Los efectos de sonido en batalla suenan fuertes, sólidos y convincentes, y hay una gran variedad. El programa cuenta además, al igual que US, con voces en los principales eventos. La gran calidad del doblaje japonés (el americano está por ver) y la buena escritura de los diálogos dan una inmersividad extra que se agradece mucho, dada la falta de una historia especialmente envolvente. Pero, de todo el sonido, es la música lo que merece mayor mención. RS es, muy probablemente, uno de los mejores trabajos musicales de Square-Enix en los últimos tiempos. Basándose en la música original del juego (una banda sonora bastante buena, como en general a lo largo de la historia de la franquicia), e incorporando nuevos temas, el compositor Kenji Itou ha conseguido un repertorio de composiciones verdaderamente fantásticas, a medio camino entre el folk festivo y la música épica sinfónica. Mención especial a la nueva Minstrel song, compuesta especialmente para el remake.
Jugablemente, el título mantiene en gran parte las características del original, si bien incorpora nuevos elementos extra, como la navegación por entornos tridimensionales, el azar (como en US, sólo que en esta ocasión se limita a determinados ataques como los combos), un nuevo sistema de evolución de personajes (ya que están mucho menos predeterminados que en el original, de hecho podemos determinar ciertos atributos eligiendo la profesión de los padres del protagonista), y retoques en el balance de la capacidad de armas y hechizos. Los combates, al igual que en el original, se dirigen por turnos a través de menús, si bien se han acelerado considerablemente. Las batallas ahora se hacen mucho más cortas, pero no por ello fáciles. De hecho, RS parece querer compensar la corta longitud de los combates obligándote a pelear y subir niveles hasta que tus personajes sean capaces de lidiar con cualquier amenaza residente en cualquier rincón del mundo.
Los poderes de armas y magia han sido sometidos a ligeros retoques en su equilibrio, aunque estas novedades no resultan especialmente interesantes, y pronto los jugadores se acostumbrarán a formar grupos sólo con los luchadores más musculosos, pues los hechizos de estado sólo parecen funcionar contra los enemigos más desaventajados, y la magia de ataque es mucho mejor en manos de los guerreros más hábiles que entre los (propensos a morir a causa de algún golpe perdido) hechiceros. La falta de afinidades reales, más allá de casos muy evidentes como los clásicos elementales de fuego, la magia de fuego afecta a todos los monstruos por igual, y la similar utilidad de todas las clases de armas acentúan este problema.
Unida a la dureza de los monstruos, se halla la dificultad de las distintas misiones a las que nos enfrentamos. Como un Diablo o Baldur's gate, RS posee un esquema de búsquedas en las que nos embarcaremos. Éstas, por desgracia, son en muchos casos muy fáciles de fallar, por razones como la falta de una habilidad de campo determinada en el momento oportuno, o morir peleando contra un jefe de mazmorra que supuestamente no debía estar ahí. Esto, por otro lado, da cierto realismo al juego y realza el valor de repetición que ya da el disponer de ocho personajes con distintas historias, búsquedas y minijuegos específicos esperándoles.
En resumen, Romancing SaGa es difícil, y su jugabilidad carece de algunas de las cosas que hacen un RPG divertido. Sin embargo, su singularidad entre los RPG japoneses, su larga vida y su rejugabilidad probablemente lo harán una compra muy decente, si llega a salir en Europa. Algo acerca de lo que hay dudas a favor y en contra, dada la salida por fín de Unlimited SaGa en España, pero también su fracaso de ventas en todo Occidente. En cualquier caso, no se tratará sólamente de un RPG único, sino además una bien merecida revisión de un gran clásico.
Por primera vez en la saga, navegamos por entornos enteramente tridimensionales.
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El modelado de personajes es acorde con los diseños originales.
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Los efectos de ambiente prometen una gran calidad.
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