Avance
Primer vistazo
Volition no se conforma con la diversión creada con Saints Row 2 y exprime sus retorcida mentes para volver a sorprender.
Por Rodrigo Aliende
| Publicado el día 20/04/2011 07:32
Saints Row es uno de los pocos sandbox que todavía sigue cosechando éxito a pesar de estar Grand Theft Auto en escena. No cabe duda de que sus planteamientos son totalmente opuestos y aquél que vaya buscando en el juego de Volition lo mismo que en el de Rockstar no lo encontrará. Con esta tercera entrega, sus desarrolladores pretenden continuar con esta loca y extravagante serie que apuesta, ante y sobre todo, por la diversión.
La historia de los 3rd Street Saints continúa, ahora desde lo más alto de Stillwater, la ciudad que los vio nacer como una simple banda callejera. No hay ningún rival que les plante cara y hasta han conseguido establecer una relación comercial con Ultor Corporation. Por la calle, los pandilleros de morado son vistos como unos protectores y son queridos por sus conciudadanos, lo cual es una tapadera perfecta para proseguir con sus verdaderas labores: el crimen. En un día como otro cualquiera, durante un robo a un banco, es donde Saints Row: The Third da comienzo. El plan era arrancar la caja fuerte y llevársela volando con un helicóptero, pero había algo que no iba bien. Los policías, que usualmente no se interponen gracias a los sobornos, hacen acto de presencia y los delincuentes son atrapados.
Los miembros involucrados en el atraco van a dar con sus huesos en un jet privado de una organización conocida como el Sindicato. Esta misma era la propietaria del banco al que los Saints daban el golpe. Dentro del aeroplano, nos encontramos con antiguas caras conocidas (las de Johnny Gat y Shaundi) y con otras nuevas que llegaremos a conocer bien. Phillipe Loren es el mandamás del Sindicato, un belga de vestimenta impecable y cigarrillo en mano. A su lado están las hermanas Viola y Kiki DeWynter, dos peligrosas mujeres y expertas asesinas. Loren tiene interés en negociar y ofrece a los allí presentes dejarles con vida a cambio de un 66% de sus beneficios. La respuesta es un "vete a hacerte un puto gofre" y un tiroteo.
Las balas vuelan por todo el lugar, el protagonista utiliza varios escudos humanos hasta que la puerta trasera se abre y los coches que había empiezan a caer al vacío. Uno de ellos le golpea y hace que él también caiga. El tiroteo se traslada a la caída libre y los miembros del Sindicato continúan disparando. Finalmente, consigue llegar hasta donde Shaundi y despliega el paracaídas que previamente había cogido. Si esto no fuera suficiente, la acción no acaba ahí. El jet cambia su trayectoria repentinamente y se dirige directo a la pareja. El protagonista deja a Shaundi a su suerte y penetra en el aeroplano para intentar dar caza a Phillipe. No lo consigue, por lo que sale por la abertura trasera y regresa con Shaundi, quien le recibe con un golpe después de haberla abandonado. Todo acaba con los Saints sanos y salvos.