El tercer título de esta franquicia de terror que Konami encarga desarrollar fuera de Japón está a punto de salir al mercado. En poco menos de dos meses, si no hay contratiempos de última hora, podremos comprobar si el trabajo preliminar de Climax Studios en la saga con la entrega
Silen Hill: Origins sirve como etapa de aprendizaje para que todos los seguidores de la obra de Akira Yamaoka vuelvan a sentir miedo delante de sus consolas. Por supuesto el productor y compositor sigue estando al frente del proyecto, aunque sus competencias se vean disminuidas por la distancia entre su oficina y las instalaciones de Climax en las islas británicas. Todo aquel que no ha jugado a la primera parte o los que se lo saben de memoria están contando los días para que el juego llegas a las tiendas de nuestro país. Aquí te explicamos el porqué.
Resulta curioso que Yamaoka se encuentre al frente de este proyecto ya que el primer
Silent Hill aparecido en la PlayStation original es el juego de la saga en que menos ha participado el músico japonés (se limitó a realizar la banda sonora pero el tema más conocido de la banda sonora "Esperándote" de los créditos finales no es suyo, pertenece a Rika Muranaka) por lo que en este
remake puede aportar todo lo que ha aprendido como productor a la franquicia que le ha dado su renombre como artista. Sería muy oportunista decir que es la primera entrega como la hubiese confeccionado Yamaoka, pero la compañía afincada en la costa de Portsmouth se ha tomado el proyecto muy en serio y durante todo el proceso de diseño y programación el intercambio de opiniones e ideas ha sido constante.
Como el primer día
A cualquier cosa se le llama
remake hoy en día. Muchas compañías se limitan a adaptar un clásico de la época de los 8
bits a los subestimados gráficos poligonales y venderlo a precio de oro. Pero éste no es el caso que nos ocupa, no se limita a un cambio estético como en la mayoría de los casos, que lo hay sin duda alguna, sino que lo que más nos llamará la atención serán los cambios que se producirán en la mecánica de juego y en la ampliación de personajes y tramos de la historia que no estaban y que pueden provocar al jugador más olvidadizo que reconozca el juego que tiene delante suyo. Si la versión de Gamecube de
Resient Evil supuso una excelencia gráfica y más de un 30% de material nuevo con respecto al original, este versión de
Silent Hill busca que las partes comunes sean jugadas de otra manera. Ese es el reto.