Avance
Impresiones Nintendo Gamers Summit
Mario y Yoshi vuelven a formar un tándem ideal en uno de los juegos más esperados de Wii.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 26/02/2010 17:18
Mario Galaxy 2 sigue apostando por los cambios constantes de perspectiva que hicieron especial a su antecesor. Por ejemplo, hay un momento en el que el taladro nos lleva hasta el interior de un planeta hueco que esconde un buen montón de monedas. Las secuencias en las que la gravedad cambia cada poco tiempo para atraernos hacia arriba o hacia abajo regresan, así que tendremos que sincronizar bien los movimientos para sortear todas las trampas en fases de desarrollo bidimensional.
¿Os acordáis del cuarto mundo de Super Mario Bros. 3? Sí, ése en el que todo era gigante en comparación con Mario. Pues en Galaxy 2 hay uno muy parecido, pero todavía más exagerado. Los bloques con interrogación ahora valen de suelo, hay Goombas y plantas que asoman por tuberías enormes por todas partes, las monedas sirven como superficie para tomar impulso... No es la única referencia a los juegos de Mario de toda la vida. También hay bloques igualitos a los del primero de la serie para NES y otros enemigos muy conocidos como los ciempiés floreados de Super Mario World, los Bullet Bills, los Chain Chomps y los Thwomps, que nos pueden dejar como un sello en un descuido. También hacen acto de presencia otros personajes como Kamek, que aparece siempre en el lugar más inoportuno para lanzarnos un hechizo, y Baby Bowser, que está dispuesto a utilizar triquiñuelas de todo tipo para ponernos las cosas difíciles, entre ellas una nave armada hasta los topes y un dragón con puntos débiles de color rosa por todo el cuerpo. Los enfrentamientos finales son de lo más divertido.
En Super Mario Galaxy 2 también nos reencontramos con el simpático Yoshi, que no ha perdido ninguna de sus cualidades. Basta con que nos acerquemos a un huevo y lo rompamos para descubrir a la fiel montura. Además de planear en medio de un salto para llegar más lejos, con el gatillo “B” podemos hacer que el dinosaurio dé un lengüetazo hacia donde apuntemos con el Wiimote, ya sea para aturdir a los enemigos corrientes, tragarse a los Bullet Bills para después dispararlos o saltar de una flor suspendida a otra.
Algunas de las fases que hemos recorrido con Yoshi parecían pistas de obstáculos. Las guindillas colocadas justo en la salida sirven para despertar el turbo de nuestro amigo, pero tenemos que tener cuidado para no chocarnos a toda velocidad, porque en ese caso tendremos que intentarlo de nuevo. También hay niveles con unos globos azules cuya ingesta convierte a Yoshi en un ídem capaz de flotar entre las púas colocadas en lugares estratégicos. El dominio del espacio se pone otra vez de manifiesto en una galaxia con forma de tronco (es decir, un cilindro) y una gravedad que siempre nos mantiene pegados a la corteza. En otras palabras, al caer lo recorreremos de forma cíclica. El manejo de Yoshi nos ha dejado una impresión excelente, pero debemos tener en cuenta una cosa: al igual que en Super Mario World, lo perderemos en el momento en el que nos alcance un enemigo, y no es fácil volver a su grupa cuando está correteando por todas partes, sobre todo si se acerca, por ejemplo, a una barrera electrificada.
La cantidad de setas de vida extra y duplicadoras de la salud de Mario que hay por todas partes tiene una explicación muy sencilla: Mario Galaxy 2 es bastante más difícil que la primera parte, al menos a juzgar por los niveles que hemos probado en Londres. Hay saltos muy ajustados, enemigos esperándonos en sitios de lo más inaccesible y trampas por doquier. De hecho, en la sesión de vida perdimos tantas vidas que resulta sorprendente. No podemos asegurar que esa sea la tónica general del juego porque al fin y al cabo no sabemos en qué punto de la aventura aparecerán las galaxias que hemos recorrido, pero desde luego nos ha dado esa impresión.
La última galaxia disponible era todo un reto, por ejemplo. El objetivo era recoger cien monedas de color morado distribuidas por un montón de plataformas rojas y azules en medio del vacío. Al mover eol Wiimote para hacer el ataque giratorio de Mario subían las de un color y quedaba un hueco en las del otro, así que había que calcular bien los saltos y mover la muñeca en medio del proceso. De todas formas, los que busquen desafíos han de saber que cada galaxia esconde un punto de color azul que nos transporta a una arena de batalla a contrarreloj. Parece que al juego no le faltarán objetivos secundarios, porque también hay un tipo nuevo de moneda que por lo visto desbloquea contenido adicional. Por desgracia, no podemos ser más concluyentes en lo referente a este detalle.
En definitiva, Mario Galaxy 2 se destapa como una continuación magnífica para un juego que ya de por sí lo era. Los gráficos no han cambiado (ni falta que hace, la verdad, porque el uso del color es una maravilla) y el control de Mario es exactamente igual, pero sí presenta novedades como Yoshi, tan gracioso como hábil, una dificultad que parece haber aumentado y, sobre todo, un desarrollo tan cuidado y variado como para arrancar una sonrisa al jugador en cada galaxia. De momento lo tiene todo para estar a la altura, aunque no nos extrañaría nada que fuese mejor. Tendremos que esperar al 11 de junio para saberlo.