Avance
Tamriel, la tierra donde se forjan los destinos
Elder Scrolls Oblivion continuará las premisas típicas de la saga ofreciéndonos una experiencia totalmente libre y moldeable ante nuestras decisiones, con unas características técnicas impresionantes.
Por Raúl Gallego Montes
| Publicado el día 11/09/2005 20:22
Bethesda Softworks es, desde hace tiempo, una compañía de culto dentro del sector del RPG Occidental. Esta condición ha sido lograda gracias a su saga Elder Scrolls, que tantos éxitos y ventas le ha reportado. Con su última entrega, Morrowind, que fue editada para PC y Xbox, consiguió el favor de la crítica y de lo más importante, el gran público, consolidándose así como una de las mejores sagas de rol y aumentando enormemente su popularidad.
Ahora, comenzando una nueva generación de consolas y ante el que se supone próximo salto gráfico dentro de los PC's, The Elder Scrolls: Oblivion se presenta como abanderado dentro de la demostración de virtuosismo gráfico. Afortunadamente, Oblivion no sólo destacará en el apartado gráfico, sino que tiene además un gran cúmulo de características realmente meritorias que pueden convertirlo en uno de los mejores RPG's vistos hasta la fecha. Veamos por qué.
Los oscuros comienzos
The Elder Scrolls Oblivion se desarrollará en un país llamado Tamriel, compuesto de nueve regiones distintas. Al igual que en las tres entregas anteriores, nuestro protagonista comenzará siendo un preso dentro del castillo imprerial que, por extrañas razones, tendrá la posibilidad de escapar. Unos desconocidos asesinos matan al Emperador de Tamriel, logrando así abrir las puertas del infierno. Pongámonos en situación. Mientras el Emperador es protegido por su escolta, éste hace uso de un pasadizo secreto que lleva justamente a nuestra celda. Reconocerá al protagonista inmediatamente, ya que tiempo atrás, había sentido su presencia en una predicción a través de los sueños. Tomando la espada directamente de sus manos, deberemos afrontar nuestra primera mazmorra, una oscura estancia a modo de tutorial. Finalmente, y a pesar de nuestros esfuerzos, el Emperador será asesinado, aunque aún le quedará un último aliento para encargarnos la misión de encontrar al heredero real del trono de Tamriel.
Por lo tanto, deberemos embarcarnos en una misión llena de riesgo, en la que el objetivo será impedir que Tamriel alcance la destrucción absoluta. Por delante nos esperarán más de dieciséis millas cuadradas de terreno por explorar, la mitad de ellas de bosque, en las que para completar el juego al 100% deberemos invertir más de 200 horas de juego, según han comentado los mismos desarrolladores. No obstante, la gran virtud de esta saga es la enorme libertad que se otorga al jugador, pudiendo decidir nosotros mismos la manera en la que llevemos a cabo el objetivo, completando más o menos misiones de entre la gran cantidad que tendremos disponibles.
La profesión de nuestro personaje (guerrero, mago, arquero, etc...) vendrá delimitada en gran parte por nuestro comportamiento y uso de artimañas en la primera misión, la escapada de la celda, en la que deberemos enfrentarnos a extrañas criaturas y humanos no demasiado amables. Esto marcará nuestra manera de jugar durante el resto del título, sirviendo además para aumentar enormemente la rejugabilidad del título, y cambiando la experiencia vivida de un jugador a otro.