Las intervenciones quirúrgicas regresan a Wii
En noviembre verá la luz en nuestro país Trauma Center: New Blood, la segunda entrega de la cada vez más conocida saga de operaciones médicas. Así, nuestro lugar de ocio se volverá a convertir en un quirófano con todo el instrumental necesario para salvar vidas, gracias al siempre polifacético Wiimote. Conviene decir que esta entrega es la segunda que aparece para Wii, pero en realidad es la primera desarrollada en exclusiva para la consola de sobremesa de Nintendo, pues el anterior episodio, Trauma Center: Second Opinion, no era sino una adaptación de la primera versión aparecida para Nintendo DS. Así pues, nos encontramos ante un juego que incide en la misma dinámica de juego, pero con algunas novedades que comentaremos en lo sucesivo.
La dinámica de la saga Trauma Center es bien sencilla: controlamos a un médico que debe llevar a cabo todo tipo de operaciones quirúrgicas, de tal modo que el Wiimote hace las veces de mano aplicada a diversos instrumentos quirúrgicos. El filón para esta temática tan innovadora se vio en primer lugar en el Stylus de Nintendo DS, algo que a la postre se trasladaría también a Wii.
Trauma Center: New Blood basa gran parte de su atractivo en esa jugabilidad, pero goza también de un argumento que sirve de hilo conductor para el desarrollo de los diversos capítulos y eventos. Así, los protagonistas son Markus Vaughn y Valerie Blaylock, que al inicio del juego están destinados en un hospital perdido de Alaska. Sin embargo, el hospital es cerrado y deben ir marchando a otros, al tiempo que una enfermedad está sembrando el caos y a la vez que van descubriendo una terrible conspiración.
Mimetizando la cirugía
En cuanto a la jugabilidad, esta nueva entrega de Trauma Center es una continuación de su predecesora, pues no incorpora grandes innovaciones. Originalmente la saga se concibió a partir de las posibilidades que permitía el Stylus de Nintendo DS, lo cual ha hecho que más de uno criticara la imprecisión del Wiimote por ser el juego una simple adaptación. Sin embargo, en la versión a la que hemos jugado, el Wiimote responde de manera perfecta a nuestros movimientos, más allá de que el jugador en cuestión tenga el pulso necesario o no.
En cualquier caso, hay tres niveles de dificultad (fácil, normal y difícil) y si se nos pide hacer una incisión, por ejemplo, no es preciso hacerla milimétricamente. Eso sí, hay que decir que en ocasiones la dificultad se dispara considerablemente, pues puede suceder que apenas haya tiempo para ejecutar las curas necesarias a pacientes cuyas constantes vitales menguan a ritmo de frenesí. En caso de que fallemos, en vez de la típica frase de "Game Over", un mensaje anuncia que nuestro médico, embargado por la culpa, abandona la medicina. Sin duda, un guiño a la dureza psicológica de la profesión.
El juego permite llevar a cabo un gran número de acciones a través de diversos instrumentos, tales como hacer incisiones, suturar, vendar, aplicar antiinflamatorios, drenar líquidos, extirpar tumores, soldar huesos rotos y un largo etcétera. Para ello se usa únicamente el Wiimote, cuya cruceta nos permite elegir entre el inventario quirúrgico, mientras que con el sensor de movimiento y los botones ?A? y ?B? se llevan a cabo la gran mayoría de las acciones.
Respecto a la elección del inventario adecuado para cada momento, no hay que preocuparse, pues en los primeros capítulos se nos van dando indicaciones hasta que mecanizamos su selección, a lo que hay que añadir la existencia de varios tutoriales. Asimismo, los dos personajes seleccionables del juego cuentan con la llamada técnica del "toque curativo" a través de la cual podemos ralentizar el tiempo o aumentar las constantes vitales del paciente durante algún tiempo.
Sin lugar a dudas, la innovación más reseñable que se ha incorporado en este segundo Trauma Center es la posibilidad de jugar en cooperativo en una misma consola, algo siempre de agradecer. Asimismo, también se ha incluido un ranking online en el que se podrán comparar las puntuaciones de cada misión con las de otros jugadores.
A nivel gráfico, el juego sigue la misma línea que el primero, es decir, opta por el toque anime para combinar elementos en 2D y en 3D. Antes de cada operación aparecen siempre vídeos con imágenes estáticas que van desentramando el argumento, con la novedad respecto a la primera entrega de que se han incorporado voces (en perfecto inglés, eso sí). Finalmente, el juego corre en formato panorámico, otra novedad respecto a Trauma Center: Second Opinion.
Trauma Center: New Blood es una evolución de algo ya visto en la otra entrega de la saga en Wii, pero con ciertas mejoras que probablemente lo conviertan en una buena opción de cara a la campaña navideña de la blanca de Nintendo. Mientras tanto, habrá que esperar hasta el 7 de noviembre para hincarle el diente.