Con el fenómeno Pokémon en pleno apogeo en todo el mundo, la compañía nipona Crave pensó que una consola como PlayStation no podía quedarse sin su ración de monstruos en forma de videojuego.
Tras ocho meses de desarrollo, llegó al país nipón el juego que nos ocupa, obteniendo unas ventas disparatadas, sin llegar al nivel de las obtenidas por el cartucho de Nintendo. Esto provocó que exportasen el juego y lo distribuyesen en América, donde repetiría éxito, y finalmente llegase a España a mediados de 1998.
Una publicidad escasa, únicamente una demo de la revista oficial de PSOne sirvieron para dar a conocer al mundo la nueva obra de la compañía. Las ventas volvieron a ser escasas, pero la calidad del producto era algo que nadie se atrevía a poner en duda. Tanto es así, que a día de hoy poca gente que gastó el dinero en el juego puede sentirse decepcionado, considerándolo más una pieza de coleccionista (algo parecido a ICO, pero no tan exagerado) que un juego más. Vamos a ver las razones por las que Jade Cocoon: La historia de Tamamayu consiguió conquistar a tanta gente.
Argumento
Las crisálidas hiladas nos dan nuestro alimento diario.
La oración nos purifica.
Este es el secreto para vivir en armonía con el bosque.
La gente de Parel vive aterrorizada por unos horribles monstruos, conocidos como demonios, producto de la maldición de Alcana. Pese a que los habitantes del pueblo luchaban contra los demonios, todavía podían coexistir con el bosque. Pero eso fue hasta que los Onibubu, las Langostas del Apocalipsis, atacaran repentinamente el pueblo, sumiendo a muchos de los habitantes en un profundo e interminable sueño.
Syrus tuvo en tiempos a un gran cazador, conocido como Maestro de la Crisálida, que podía capturar a los demonios del bosque y calmar sus miserables corazones. Pero el Maestro de la Crisálida desapareció hace varios años y todavía se desconoce su paradero. Pero no se han perdido todas las esperanzas. El pueblo ha proclamado al joven Levant como el nuestro Maestro de la Crisálida y lo han enviado al bosque en un intento desesperado de salvarse.
Durante si difícil y solitaria misión, Levant aprenderá mucho sobre el mundo que lo rodea: el origen de la maldición de Alcana, el poder del dios del bosque, Elrihm, el resplandor de sus divinos demonios, el doloroso legado del pueblo Nagi e incluso la verdad sobre su propio destino. A medida se adentra en las profundidades del bosque, Levant tendrá que hacer frente a las innumerables y duras pruebas luchando con los demonios. Su tarea sagrada es reestablecer la perdida armonía de la naturaleza, decidir el destino de su mundo y aprender a proteger y cuidar de su amada, la bella Mahbu.