Un deporte poco habitual
Hacia finales de 2001 apareció en los salones recreativos de Japón Beach Spikers, una nueva recreativa de Sega ambientada en uno de los deportes menos habituales de los videojuegos: el volleyball. La cosa aún era más rara todavía ya que no se circunscribía a este deporte en si, sino a su modalidad playera, que comenzó a tener cierta notoriedad cinco años antes cuando se convirtió por derecho propio en deporte olímpico en Atlanta, y que hasta la fecha cuenta con breves y desconocidas incursiones en el mundo de los videojuegos.
La historia dice que los videojuegos por tradición son generalmente machistas, a pesar de que algunas chicas como la aventurera Lara Croft o la espacial Samus Aran están intentando demostrar lo contrario. Raro, por no decir algo más radical, es el videojuego que está protagonizado por féminas; la cosa aún es peor si hablamos de un grupo de ellas, y más si encima se trata de un juego deportivo. Los primeros treinta años de videojuegos están salpicados de juegos deportivos protagonizados por hombres, algunos de ellos pertenecientes a sagas que acumulan ya una andadura de más de un década, como los Fifa Soccer o NBA Jam sin ir más lejos, sin embargo citar un juego deportivo de equipo protagonizado por mujeres es poco menos que imposible.
Si unimos estos dos condicionantes nos queda un juego totalmente atípico, aunque es cierto que ya no se puede considerar único en su género, sobre todo después de ver como Tecmo lanzaba un año después para la Xbox de Microsoft el Dead or Alive Extreme Beach Volleyball.
Afortunadamente, el juego es obra de la compañía reina de los juegos arcades, que a pesar de haber perdido gran cantidad de influencia en el mundo de los videojuegos todavía sigue liderando con cierta ventaja el mercado de las máquinas recreativas. Además, y por si esto no fuese suficiente aval, hay que tener en cuenta que el grupo de programación responsable es AM2, su equipo estrella. AM2 se ha destacado en los últimos años por una serie de títulos bastante notables inspirados, sobre todo, en la genialidad de uno de sus máximos exponentes, Yu Suzuki. De todas formas la aportación de Suzuki al título pasa algo desapercibida ya que como se puede corroborar en los títulos de crédito ni siquiera estuvo al frente del proyecto.
Beach Spikers guarda muchas similitudes con la gama de arcades deportivos que vieron la luz en la extinta Dreamcast, de hecho muchos rumores apuntaron al hecho de que el juego estaba previsto inicialmente para la 128 Bits de Sega, aunque si se tiene en cuenta que su versión arcade corre sobre una placa Naomi 2, queda claro que los rumores son cuando menos infundados. En cualquier caso, es fácil apreciar algunas licencias conceptuales tomadas de juegos como Virtua Tenis o Sports Jam sin ir más lejos.
El juego realiza una aproximación bastante arcade a la modalidad playera de este deporte, aunque dada la escasez de elementos estratégicos en el mismo no debería distanciarse demasiado de lo que sería un versión enmarcada en el género de la simulación deportiva.
AM2 resuelve con bastante solvencia el desarrollo de los partidos dotándolos de un carácter rápido a la vez que táctico logrando frenar, en parte, la escasez de posibilidades que representa un equipo formado por tan sólo dos jugadoras.