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Kuon
Terror japonés en su máxima expresión
Una vez cada muchos años, aparece un título en el horizonte cuya calidad es tal, que consigue no sólo hacerse un hueco en el corazón de quien lo prueba, sino marcar tendencia y remozar un género trillado: Project Zero, Viewtiful Joe, Devil May Cry, Mario 64, serían ejemplos claros de este hecho.
Los survival horror o aventuras de supervivencia/terror, con cuna en Nintendo Entertainment System (NES), no alcanzaron un nivel de aceptación notable hasta que Capcom, una de las desarrolladoras más prolíficas de la historia de los videojuegos, decidió sacar Resident Evil en Sega Saturn, PC y PlayStation. El resultado lo conocemos todos, un tremendo éxito, avanzar por mapeados temiendo por nuestra vida, superando puzzles, embarcándonos en una cuidada trama argumental, algo impensable hasta la llegada de las 32bits, donde se alcanzó un nivel de realismo bastante alto.
Un año después fue Konami, quien había sorprendido al mundo con Metal Gear Solid, quien revolucionó de nuevo el género. Silent Hill fue el culpable, introduciendo el terror psicológico y dejando de lado -en gran medida- la acción que impregnaba la obra de Capcom. Volverían a repetirse esquemas, como la trama desarrollada, una genial ambientación (gracias a las soberbias composiciones de Yamaoka), etcétera. HumanSoft "inventó" otro concepto dentro del género con la serie Clock Tower, donde se nos proponía tomar el control de unas desvalidas niñas y escapar de asesinos en serie y monstruos del averno, si bien el éxito no fue tan elevado como las franquicias de Capcom y Konami.
Desde 1999 hasta tres años después, que Tecmo lanzó Project Zero, el género se había mantenido en cuanto a premisas y jugabilidad, abarcando el estilo de Silent Hill o Resident Evil, añadiendo pequeñas modificaciones no demasiado importantes al desarrollo, y por tanto sin destacar. Fatal Frame -Project Zero en occidente- supuso un soplo de aire fresco gracias a un genial sistema de juego donde tomando el terror psicológico de Silent Hill, unido a una innovadora forma de acabar con fantasmas (sacándoles fotos) y una acongojante ambientación, supo ganarse un lugar en los acérrimos del género, y quedarse a las puertas de ser el nuevo Rey del Género. Tímidos intentos posteriores como The Suffering no consiguieron la aceptación adecuada, lo que indirectamente llevó a muchas desarrolladoras niponas, quienes dominan este mercado gracias a su sorprendente visión del terror en filmes nipones (Dark Water, The Ring, La maldición), a no exportar sus productos fuera de su país de origen.
Dicen que más vale tarde que nunca, y nosotros estamos de acuerdo. From Software, creadores de la serie de ninjas Tenchu, lanzaron el año pasado en Japón el survival survival horror KuOn, llegando incluso a salir en los Estados Unidos. No podemos decir que Kuon suponga un gran cambio en el género, pero si que es un gran exponente del mismo, una aventura de terror que sabe buscarnos las cosquillas con su soberbia ambientación, y gracias a Nobilis, durante este mes aparecerá en España tras un año en la sombra. Sin más, pasamos a analizar el producto.
La historia de la casa encantada
El argumento de Kuon se desarrolla en torno a una enorme mansión japonesa del siglo XII en la que, para variar, suceden todo tipo de cosas macabras: Quien va a inspeccionarla aparece muerto, se oyen ruidos dentro de ella -estando inhabitada-, alaridos de dolor, risas e incluso una tenebrosa canción cantada por dos pequeñas niñas fallecidas años atrás. La introducción del juego nos muestra como el regente de la mansión es despertado mientras duerme, y cómo es asesinado por una joven pálida que vive en una caja de madera.
Nada más comenzar la aventura, podemos seleccionar a uno de los dos personajes femeninos disponibles, Uduki y Sakuya. Ambas comparten trabajo y guardan relación con el mundo del exorcismo, pero tienen motivos distintos para aventurarse en la mansión. Sakuya por un lado llega para limpiar de malos espíritus el recinto, y a medida avanza en el desarrollo irá encontrándose una serie de exorcistas más que la ayudarán -o no- a superar su trabajo; por su parte Uduki, una chavalilla de 16 años, entra en la mansión acompaña de su hermana aunque más adelante sus caminos se alejarán, la finalidad de la misma es encontrar a su padre desaparecido, que fue visto por última vez en la extraña edificación.
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