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Alien Hominid
Un alienígena cabreado es un alienígena peligroso
Alien Hominid se dio a conocer durante 2002. En ese año, la web especializada Newgrounds publicó entre sus juegos un entretenido título de disparos en 2D protagonizado por una termita gigante llegada a la Tierra desde su planeta y que había sido desarrollado por un pequeño grupo de aficionados con la ayuda del joven artista gráfico Dan Paladin. Tras más de 6 millones de descargas y un éxito arrollador, los creadores de tan inesperada joya de los juegos flash decidieron que ya iba siendo hora de llenarse los bolsillos con su talento. Dicho y hecho, se fundó el pequeño estudio The Behemoth en California y tras remozar por completo el original, añadiendo muchas cosas y mejorando la jugabilidad, Alien Hominid se lanzó en los EEUU para PlayStation 2 y GameCube. Las ventas acompañaron (sí, el mercado a veces responde ante la calidad de un producto y no por su marketing) y poco después se distribuyó una versión adaptada a Xbox, que es la que ahora nos ocupa, y se planificaron otras para plataformas como Game Boy Advance y Gizmondo, ahora mismo en desarrollo.
Hechas las pertinentes presentaciones toca hablar del desarrollo de tan peculiar lanzamiento. Alien Hominid es ante todo el regreso de un género de la vieja escuela, de esos que nos hacían machacar los botones antaño y que ahora no se prodigan casi nada. Se puede englobar con otros como Contra o la clásica saga Metal Slug, aunque mantiene su propio carácter y sello de distinción. Metidos en la piel del extraterrestre protagonista nos toca ver la invasión de la Tierra desde el bando exterior. Invasión que en realidad no es tal cosa ya que nuestra termita mutante iba planeando mansamente por la atmósfera terrestre cuando el FBI decidió tocar las narices y mandar un pepinazo que destrozó su nave espacial. Hominid es un alien de naturaleza tranquila pero pronto advirtió que lo que querían era acabar con él, así que se enfundó su pistola laser y se dispuso a dar unos cuantos mordiscos arranca-craneos. Si algún día eres presidente de los EEUU (¿Acaso alguien imagina una supuesta invasión de seres desconocidos que no comience en el país de la comida basura?) recuerda que un alienígena cabreado es más peligroso que un alienígena a secas, puede salvarnos la vida a todos.
Ya desde el principio el jugador advertirá que se encuentra ante un reto de dificultad avanzada, al menos viendo el panorama actual. Esto no es un paseo por el campo oliendo flores parlantes y acariciando dulces conejitos de enormes ojos llorosos, aquí las balas matan, y matan a la primera. Con todo el FBI encima y utilizando desde el comienzo su artillería pesada y todo tipo de robots experimentales a modo de jefes finales, Hominid tiene que hacer uso de todo su repertorio de habilidades para sobrevivir y patear culos humanos. Disponemos del clásico salto y del también muy socorrido movimiento para agacharse, ambos muy útiles para esquivar proyectiles y disparos. Nosotros utilizamos nuestra arma con el botón X y lanzamos granadas con el B. Ambos ataques pueden potenciarse con todo tipo de power-ups que encontraremos en abundancia a lo largo de los niveles, aunque de munición limitada, y que además vienen acompañados de un escudo que nos defiende de un golpe. También podemos lanzar un disparo potente manteniendo pulsada la tecla X, o saltar encima de un enemigo desprevenido para agarrarnos a su cuello y arrancarle la cabeza de cuajo o lanzarlo contra sus congéneres. Por último, los gatillos se utilizan para rodar por el suelo de forma evasiva, algo que resultará imprescindible controlar a la perfección para poder avanzar a través de cada fase, y el botón Y se utiliza para montar en distintos vehículos o esconderse durante un pequeño espacio de tiempo bajo tierra, algo muy útil para tomar un respiro y montar emboscadas. El uso de vehículos, incluido nuestro platillo volante, es también muy importante y se torna protagonista en ciertos niveles, desde ellos podemos disparar y conducir a la vez.
Y ya está, poco más queda por explicar. Todo es tán sencillo como liarse a disparar a lo largo de cada nivel a todo lo que se mueva con intenciones que afecten a nuestra propia seguridad. El desarollo es frenético a más no poder, y como ya se ha dicho, también supone un reto un tanto difícil de superar para los no iniciados, que pueden llegar a desesperarse. Se ha remediado en parte añadiendo varios niveles de dificultad, aunque a posteriori lo más divertido es echarle valor y ni probar la modalidad "Aficionado". No estamos ante un juego original ni novedoso más allá de su diseño, del que ahora hablaremos, pero qué carajo, tampoco le hace falta para convertirse en un lanzamiento de lo más refrescante en un mercado en el que las 2D están tan descriminadas.
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