La mierda se vende a precio de oro. Al menos en el arte. Piero Manzoni fue un controvertido artista italiano que creó en la década de los 60 su obra más polémica:
"Mierda de Artista" (Merda d'artista), consistente en varias latas de conserva en las que este resuelto visionario del arte del futuro más transgresor decidió meter sus propios excrementos. Lo curioso del asunto es que una de las galerías que compró uno de estos botes de esencia de artista, la Tate Gallery londinense, pagó 35.000€ por ella. Unos sencillos cálculos matemáticos concluyen que cada gramo salió a más de 1100€; sin duda alguna la mierda más cara del mundo.
En el arte y en otras industrias relacionadas historias como ésta abundan a cientos, pero ibamos a hablar de videojuegos... Los jugones normalmente miran mucho más en que gastar su dinero, no están las cosas para andar tirando 60€ a la basura por una mala adquisición. Sin embargo, también tenemos la opción de hacernos con nuestra particular colección de
merda a precio de oro; por juegos mediocres que no falte. Ping Pals es sin duda el peor título lanzado hasta el momento en Nintendo DS, y curiosamente su precio es el mayor también hasta la fecha, al menos en el mercado español. ¿Estamos ante una nueva forma de expresión artística incomprendida? ¿Tenemos que correr a la tienda a pagar 50€ por este cartucho antes de que alguien con más vista se nos adelante? Pues va a ser que no.
¡Tonto el que lo lea!
La célebre frase que titula esta crítica no es un burdo reclamo para llamar la atención de los lectores más aburridos que pueblan cada día VicioJuegos, tan solo intenta dar una idea de lo que se siente tras probar a fondo algo como Ping Pals, un chat multicolor, en inglés y para red local desarrollado en una consola que ya tiene el suyo propio de serie: PictoChat. Y es que el principal problema de esta creación de Way Foward es su propia existencia, no tiene cabida ni salida comercial. Además, Ping Pals es un completo aburrimiento, palabra que alcanza toda su esencia jugando solo. Ahora nos preguntamos dónde quedó ese sello de garantía de la difunta NES; ¡vuelve
Yamauchi y sálvanos!
El caso es que, tras encender la consola y acceder al juego, se nos ofrecen dos opciones para nuestro disfrute: enviar los datos necesarios a otros usuarios para "jugar" con ellos o acceder directamente al vestíbulo con las distintas salas de conversación. Si tienes la nefasta idea de jugar en solitario te encontrarás de pronto en un chat en el que... uhm, bueno, estás tú solo. Es como uno de esos momentos en el ascensor, sin nadie y a cubierto, en el que te sientes a salvo para cantar, hacer gestos ridículos al espejo o dar rienda suelta a tus ventosidades más ruidosas. Sí, algunos dirán que no lo hacen, pero la primera reacción al encontrarte jugando solo a Ping Pals es escribir cualquier tontería, o dibujar cosas que nunca hubieras puesto en los libros de "plasti" en el colegio. Porque sí, aparte de poder "conversar" por medio de un teclado virtual y gracias al stylus, también podemos dibujar lo que queramos en una pequeña pizarra... justo igual que en PictoChat. Por, blurp, suerte, los chicos de Way Foward tuvieron un par de días libres para mejorar tan ya de por sí excelso trabajo, y añadieron algunas cosas con la intención de que el tiempo de vida del modo a un jugador de Ping Pals superara los 30 segundos.
"Otra cosa es que lo cumplamos... LOL", debieron pensar.