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Y si a la facilidad con la que acabaremos con los monstruos le unimos una cámara bastante traicionera, que en ocasiones se colocará en la peor zona posible, dándonos una mala visión de los hechos, nos encontraremos con casi un tópico del género. Aunque es cierto que podemos moverla con el stick derecho, será demasiado tarde si en un momento tonto de la misma nos pegamos una leche en un mal salto. ¿No?
El desarrollo del juego es bastante típico, aunque gracias a la cantidad de situaciones que viviremos será bastante entretenido y ameno, sin dar nunca lugar al aburrimiento. Así, tan pronto estamos saltando de lado a lado en el mundo espiritual, como pasando frío en una zona helada, subidos a una manada de búfalos en pleno desierto, aniquilando chamanes caídos, volando sobre un enorme águila, o enfrentándonos al imponente Wendigo.
El gran problema de Brave es que, si bien presenta un montón de posibilidades, no son explotadas al 100%. Además, es un juego de los que te atrapa de principio a fin, y si bien a priori eso es positivo, si decimos que lo hemos completado en poco menos de seis horas la cosa cambia bastante. La vida del juego se alargaría a poco más de 10 horas si recogemos todos los tótenes secretos (48 en total), aunque únicamente nos servirán para ver artworks y bocetos del juego. Hay que sumarle que cuenta con vidas ilimitadas, es decir, que si nos caemos por un precipicio saldremos de nuevo en el último checkpoint del escenario, y habrá un montón de ellos.
Apartados técnicos y Conclusiones finales
Gráficamente Brave es un título extraño, que presenta un look tipo "Lilo y Stitch", es decir, personajes cabezones pero deformes en cierto modo, con piernas más grandes que el cuerpo, o la cabeza, al más puro estilo comic americano, pero versión "rara". Es difícil de explicar. Aún así es sorprendente ver como el juego se mueve perfectamente pese a esa inicial "dejadez" que puede apreciarse en pantallas estáticas, para convertirse en movimiento en puro espectáculo.
Como comentábamos previamente, no estamos ni mucho menos en el techo tecnológico de PS2, pero sí que se muestra un apartado a la altura de la máquina. Con unos fondos preciosos ambientados en muchas zonas del globo, desde un lugar helado, pasando por el oeste, una cascada, templos en ruinas, ciudades inundadas, o junglas. Hay que reseñar el curioso cuidado de algunos detalles como el movimiento del pelo, realizado mechón a mechón, con ondulaciones al viento además.
El diseño de niveles sin ser una joya está trabajado, así como el de los personajes secundarios, principales y los enemigos, muy majos todos ellos, destacando a Wendigo, un monstruo malvado pero "agradable" en cierto modo, casi extraído de la genial saga Medievil. Brave cuenta con un doblaje al castellano bastante potable, que no sirve para tapar los defectos de su banda sonora, bonita en algunos temas pero pesada en otros. Los efectos sonoros son sobresalientes, pero sigue siendo demasiado evidente la carencia de buenas melodías.
En conclusión, Brave: La Búsqueda de Danzarín Espiritual es un plataformas discreto, pero cuidado. Un juego notable ideal para los nostálgicos o los más peques de la casa que se lo pasarán en grande con Brave, Flor de la Pradera y el resto de personajes de la nueva obra de VIS Entertainment. Un producto que, si bien no pasará a la historia, sí que sabe enganchar hasta el punto de tenerte pegado al pad de principio a fin. Su único gran problema es ese, la duración, que no subirá para quien esté habituado al género de las 6-7 horas. Tú decides.
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