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Fahrenheit
Crímenes bajo cero
De la mano de Atari y la desarrolladora Quantic Dreams nos llega una original propuesta enmarcada dentro del género de las aventuras gráficas, todo ello con un marcado aire cinematográfico que nos hará vivir una experiencia similar a cualquier capítulo de la conocida serie Expediente X, con una peculiar mezcla de terror, ciencia ficción y sucesos paranormales.
En esta extraordinaria aventura que han titulado Fahrenheit no habrá un solo protagonista, sino varios, aunque el mayor peso de la historia recaerá sobre Lucas Kane, el personaje con el que empieza esta "película" interactiva. Estamos en Nueva York, en el año 2009, y todo empieza en Doc's Dinner, una de esas típicas cafeterías donde ir a tomar un café a altas horas de la madrugada. Vemos en el lavabo a un tipo haciendo sus cosas mientras la cámara se aparta hasta uno de los escusados, donde otro hombre que parece ido, con profundas heridas en los antebrazos y cuchillo en ristre se levanta y empieza a caminar hacia el otro tipo.
Antes de que pueda reaccionar es herido de muerte por una puñalada en el corazón, a la que le siguen alguna más de mano del ensañado asesino. Pasado un rato, y con el tipo bien muerto, el asesino vuelve en sí y toma conciencia del horrible acto que acaba de cometer. Sin saber cómo, pues no recuerda absolutamente nada de lo acontecido, se ha convertido en un asesino, por lo que tendrá que andar con pies de plomo si no quiere ser descubierto.
Es a partir de este momento en el que empezamos a tomar control del personaje, por lo tanto jugamos en el papel de un asesino que sabe que no fue culpa suya, por lo que tendremos que huir e intentar borrar cualquier pista que pudiese implicarnos con el crimen. Para colmo la cámara nos muestra el exterior del restaurante donde vemos a unos cuantos clientes sentados, la camarera en la barra y a un policía tomando café. En cualquier momento puede acceder alguien a los lavabos y pillarnos in fraganti, por lo que tendremos que actuar con rapidez si queremos salir airosos.
A partir de aquí, y en todos los actos en los que se divide esta aventura, se nos abrirán múltiples posibilidades de actuación que pueden llevar a distintas consecuencias en actos posteriores, aunque nunca alterarán el esqueleto principal de la trama. Por ejemplo, en el lavabo podemos hacer múltiples cosas como fregar la sangre del suelo, esconder el cadaver en un escusado, lavarnos, esconder el arma homicida e incluso orinar si nos viene en gusto. Pero no disponemos de todo el tiempo del mundo, ya que en breve el policía se levantará y se dirigirá al servicio, lo cual se nos mostrará mediante un sistema de cámaras partidas al estilo de la serie 24, lo cual será una original constante durante el desarrollo de toda la aventura.
Una vez salgamos del lavabo será hora de escapar, y nuevamente podemos hacer varias acciones, entre ellas salir por la puerta principal o la trasera, sentarnos en nuestra mesa, en la barra, hablar con los clientes o incluso el policía, amén de otras que descubriréis. Por supuesto cualquiera de estas acciones tendrán sus consecuencias luego, cuando llegue el turno de controlar a los otros dos grandes protagonistas de Fahrenheit, Carla Valenti, y Tyler Miles, los detectives encargados de nuestro caso, los cuales llegarán a la escena del crimen para intentar reunir pistas.
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