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ANÁLISIS:
Metal Slug 4 -
Xbox
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Elevada dificultad y variado arsenal
El interfaz de Metal Slug 4 permanece inalterable desde los capítulos originales de la saga, siendo tan sencillo como efectivo. El manejo del personaje se realiza utilizando tanto el stick analógico izquierdo como la cruceta digital. En cuanto a los botones, el botón X será para el disparo, el A para el salto, el B para lanzar las granadas, y por último, el Y para el denominado ataque Metal Slug. Estos controles se mantendrán cuando el personaje se monte en alguno de los vehículos diseminados por el mapeado de las diferentes fases, entre los que se encuentran las tradicionales tanquetas, carros lanza-misiles o algunos todavía más ingeniosos. En general la respuesta del mando es más que aceptable ya que la dificultad para disparar en diagonales detectada en la versión beta se ha corregido, en todo caso, y como única pega, si que se nota una ligera inercia en el movimiento del personaje que puede hacer que algunos saltos en zonas del juego con muchas plataformas den problemas.
Los menús del Metal Slug 4 son bastante parcos en opciones, cosa que por otra parte es bastante habitual en los juegos de recreativa versionados para consolas domésticas. El jugador tendrá la posibilidad de ajustar el número de vidas por partida hasta un máximo de cinco. Aparte de esto, la configuración del controlador y algún que otro detalle como la vibración, el menú de opciones no da mucho más de si.
En cuanto a modos de juego podría decirse que todo se ciñe al arcade que incluye un total de seis fases jugables donde habrá que verse las caras con un buen puñado de enemigos hasta alcanzar los dominios del jefe final. Este último escollo será, en todos los casos, un artefacto de considerables dimensiones que tomará la forma de zeppelín, quitanieves, o, incluso, una atracción de feria, y opondrá una considerable resistencia a base de variar la forma y cantidad de sus ataques, enviar tropas de menor entidad para que entretengan y no se pueda centrar el fuego sobre ella, o, simplemente, sufriendo transformaciones que le otorguen una mayor capacidad ofensiva.
Completar las seis fases llevará un tiempo aproximado -en función de la pericia del jugador- de cincuenta minutos, claro está que para ello habrá que utilizar una gran cantidad de "créditos", ya que terminarlo con una única "moneda" sólo está al alcance de unos pocos y experimentados jugadores que sean capaces de aprender todas y cada una de las rutinas de ataque de los diferentes enemigos. Al menos el juego facilita este aprendizaje ya que conforme se vayan superando las fases en el modo arcade aparecerán disponibles para ser rejugadas de forma totalmente independiente a través de la correspondiente opción del menú.
De todas formas el juego se presta a ser jugado una y otra vez pues posee un par de coleccionables en forma de galería de trofeos de guerra y álbum de prisioneros rescatados que se irá completando conforme se sucedan las partidas. El primero de ellos es bastante sencillo ya que únicamente está compuesto por 42 objetos entre los que se encuentran ítems tan variados como un osito de peluche, un pescado o un excremento, lo que deja ver a las claras el sentido de humor que rodea el juego. Por contra, completar el segundo, será harina de otro costal ya que recoge cerca de mil nombres -rango incluido- que sólo serán desvelados si el jugador supera la fase sin perder la vida con la que los salvo, lo que obliga a superar el jefe final con una sola vida sino se quiere perder todos los liberados a lo largo de una fase.
El desarrollo de esas fases será bastante uniforme ya que salvo puntuales excepciones el personaje tendrá que avanzar lateralmente disparando a todo lo que se amueva hasta limpiar la pantalla de enemigos y que aparezca el clásico y parpadeante Go que indique que se puede seguir avanzando. Entre esas excepciones se encuentran diferentes secuencias en las que el personaje es transportado en un sidecar o en la parte trasera de una camioneta mientras trata de eliminar a los enemigos que aparecen en pantalla montados en otros vehículos. Otro ejemplo sería una de las últimas fases, cuando el personaje es descolgado atado a una cuerda a la vez que debe librarse de los enemigos que aparecen a distintas alturas, algo que recuerda vagamente a la escena de Tomb Raider cuando Angelina Jolie es atacada mientras hace ejercicio atada a una cuerda.
Como ya es habitual en la saga, el juego incorpora un sensacional sistema de armamento con power-ups que llevarán al personaje a desarrollar una mayor potencia de fuego cuando ha recogido alguno de los ítems. La variedad de armas es realmente amplia y va desde la tradicional Heavy Machine Gun -y su variante doble- pasando por la Shot Gun o el Flame Shot hasta llegar al funcional Rocket Launcher.
Metal Slug 4 es un juego complicado, al menos bastante más de lo que era la primera entrega en recreativa, en la que completar dos o tres fases estaba al alcance de cualquier jugador. Existen un total de cuatro niveles de dificultad, uno de ellos, el denominados MVS, tomado directamente de la recreativa. Quizás su excesiva dificultad obedezca al hecho de ser un arcade de corta duración, por lo que los programadores han optado por "protegerlo" de esta manera. En cualquier caso, lo que resulta inexplicable es su absurda curva de dificultad, con la que puede apreciarse claramente que fases intermedias como la segunda o tercera suponen auténticos desafíos en comparación con otras más avanzadas, cosa aplicable tanto a su desarrollo como a su jefe final.
En definitiva tenemos que Metal Slug 4 ofrece experiencia arcade pura y dura desarrollada sobre entornos 2D bastante variados sazonados con melodías movidas que colaboran a hacer el juego más llevadero, un atractivo multijugador -incluyendo funciones online-, extras más o menos interesantes que motivan a terminarlo una y otra vez, y todo ello a un precio muy competitivo. Lástima que su concepto carezca de originalidad -la saga en este sentido está totalmente explotada- y no haya sido incluido algún modo alternativo que alargue su vida útil, algo que, sin duda, hubiera evitado que al poco de jugarlo se tornará tan repetitivo. En cualquier caso bien merece un alquiler para pasárselo tres o cuatro veces sólo o en compañía de varios amigos.
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PANTALLAS
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El control es el mismo incluso cuando montamos sobre alguno de los ingenios mecánicos
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Cualquier cosa sirve como jefe final, incluso una atracción de feria
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El jugador contará con un completo arsenal que le facilite la tarea
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