Los cómics han gozado de una increíble popularidad desde hace bastantes años, en los que nombres como Marvel o DC Comics resonaban en nuestros oídos. Pero lejos de las grandes producciones americanas, las europeas también nos hacían tilín, más aún las españolas, con Ibañez al frente con creaciones como Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape o Superlópez, parodia de Superman. Si podemos destacar alguna de las obras europeas más célebres, sin duda dirigiríamos las miradas a Astérix y Obélix, creada por el francés Uderzo, y que tanto nos ha hecho pasar delante del cómic, formato original, e incluso en películas de animación o acción real.
Otro formato donde hemos podido disfrutar de esta creación han sido los videojuegos, tanto en portátiles como Game Gear o Game Boy, como en PC's o consolas domésticas como Master System, NES o PSONE. Pero sin duda la que con más cariño recordamos es aquella máquina recreativa protagonizada por los dos héroes galos, un Beat'Em Up de avance lateral donde debíamos pararle los pies a Cesar, en fases bastante divertidas, con jefes de final de fase, momentos a lomos de carros romanos, etcétera. Y, ciertamente, esa fue la única adaptación digna de la licencia hasta hace poco más de un año, momento en el que Atari lanzó en nuestro país Astérix & Obélix XXL, un salto a las tres dimensiones, por así decirlo, del clásico de arcade.
Aún con todo, el título desarrollado por Etranges Libellules tenía fallos, como una excesiva linealidad, y momentos bastante aburridos en fases de acción. Ahora con su secuela, las cosas han cambiado. Ya os lo decíamos en el
avance de hace unos meses, y al final hemos acertado de pleno, puesto que sin duda estamos ante el mejor juego que han protagonizado los héroes de Eduerzo, y uno de los mejores plataformas de la Bestia Negra de Sony. ¿Razones? Muchas, pasamos a comentarlas.
Cesar vuelve a las andadas
La introducción nos muestra un montón de barcos romanos acercándose a un islote, zona donde a priori se encuentra Panoramix, druida de la aldea de los galos, creador de la poción mágica que convirtió a Obélix en lo que es, y que es capaz de transformar a Astérix en un hombrecillo duro de pelar. Y Cesar acierta de pleno. Panoramix se encontraba en la zona hablando con un grupo de sabios hablando de la poción, de los futuros planes del emperador romano, y maquinando un plan para salirse con la suya por enésima vez. En medio de la discusión, Cesar hace acto de presencia y captura al druida, y entre las sombras se encontraba Sam Frichaure, un galo con gafas de visión térmica aparentemente aliado con los romanos, un traidor según el gremio de los druidas.
La finalidad de César con el rapto de Panoramix es obligar a los galos a entregar su territorio a cambio de recuperar al druida, y como nuestros amigos son más bien hombres de acción que negociantes, pasarán de hacer caso a Cesar y tirar por la "guerra". Así, Frichaure nos dará las malas noticias. Astérix, Obélix, y su perro Idefix, tras pedir permiso al alcalde del poblado, partirán hacia su destino para acabar con el imperio de César y recuperar a su amigo. Contra todo pronóstico nuestro destino no será Roma, sino "Las Vegum", más conocida como La Ciudad del Juego, donde se encuentra levantado el nuevo imperio de Julio César.