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Lost In Blue
Dos niños. Una isla perdida. Objetivo: Sobrevivir.
Ya han pasado seis años desde que vió la luz en nuestro país la primera entrega de la serie de juegos Survival Kids, aunque aquí nos llegó cambiando su nombre por el de Stranded Kids. En él podíamos elegir jugar con un chico o una chica, los cuales eran náufragos que fueron a parar a una isla desierta en medio del océano, por lo que teníamos que buscar un modo de salir de allí avanzando por esos parajes, ayudándonos de los artilúgios que conseguíamos fabricar con los materiales que encontrábamos por toda la isla. Y por supuesto teníamos que mantenernos sanos alimentándonos bien, recogiendo alimentos, cocinándolos, etc... En definitiva, una propuesta realmente interesante que desgraciadamente pasó bastante desapercibida por las estanterías de nuestras tiendas.
Quizá eso hizo que la segunda entrega de la saga, aparecida en Japón el 19 de julio del 2000, nunca viera la luz más allá de las fronteras de aquel país. Como suele ser costumbre en todas las sagas, esta segunda entrega repetía la misma fórmula que su antecesora, aunque con un apartado gráfico más vistoso. Hasta este mismo año, Survival Kids 2 era la última entrega de la saga, pero con la salida de NDS en Konami se pusieron manos a la obra para ofrecernos esta tercera entrega que estamos analizando y que esta vez sí ha salido de su tierra de origen.
Perdidos
Comenzamos en el papel de Keith, el cual parece estar sumergido en el agua, apenas pudiendo recordar lo que acaba de suceder, hasta que finalmente no aguanta más y pierde el conocimiento por completo. Ya a resguardo de la arena de la playa, el chico consigue despertar y es en ese momento cuando empieza a tomar conciencia de la desgracia que ha vivido. Pero no hay tiempo para lamentos, estamos hambrientos y muertos de sed, por lo que tenemos que empezar a abastecernos si no queremos desfallecer, y esta vez sería para siempre...
Empezamos a buscar por la costa, recogiendo algunos cocos, algas y demás cosas que vemos. Seguimos avanzando y encontramos un río en el que beber y una cueva en la que instalarnos, la cual nos servirá de refugio de ahora en adelante. Pero nuestro afán de supervivencia nos hace seguir buscando, y cruzando el río llegamos a otra explanada que desemboca en una nueva costa, donde encontramos una agradable sorpresa...
Buscando en la arena vemos a una chica que aparenta aproximadamente nuestra misma edad y vamos corriendo a presentarnos, es un alivio saber que no estamos solos. Está buscando sus gafas e inocente de ti accedes a ayudarla, pero por esas casualidades del destino, que no tiene nada mejor que hacer que ponernos trabas, pisas sus preciadas gafas obteniendo como resultado una chica que cuidar que no puede moverse por su propia cuenta. Desde este mismo instante tendréis que buscar juntos el modo de abandonar esta prisión natural en la que habéis acabado, aunque ha decir verdad todo el trabajo sucio lo harás tú solito...
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