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Pokémon XD: Tempestad Oscura
Volviendo a salvar la región del Aura
La tempestad Pokémon
A estas alturas, es ya sabido tanto por todo jugón que Pokémon ha sido, y es, una de las sagas más productivas de la historia del mundo consolero. Es una de las sagas que más beneficios le ha aportado a Nintendo, gracias a su gran cantidad de juegos, repartidos por todas las portátiles de la compañía y en N64 y GC. Además, de estos juegos ha derivado una interminable serie de productos de marketing, e incluso una serie de anime y varias películas. La fiebre Pokémon alcanzó su mayor apoteosis allá por 1995, cuando salían para GameBoy los juegos Pokémon Rojo/Azul, uno de los mayores éxitos de ventas que se recuerdan, y que es en gran medida el "culpable" del tremendo éxito del que gozó la portátil de Nintendo. Pero el éxito comercial no se redujo sólo al videojuego. Nintendo supo explotar aquella bomba que había creado, y los resultados no se hicieron esperar: la serie y la primera película barrieron entre el público, mayoritariamente infantil. Los artículos de marketing, tales como gorras, camisetas, albums de cromos, los famosos tazos... terminaron de arrasar en el mercado. Después, la fiebre se fue extinguiendo, y aunque se reaviva ligeramente cada vez que sale al mercado una nueva entrega de la saga, nunca ha vuelto a ser igual.
Ante el tremendo éxito, uno se pregunta que es lo que lo causó, porque aquel juego de cazar unas mascotas llamadas Pokémon gustó tanto. La respuesta puede venir por distintas razones. Quizá el juego despertó el instinto coleccionista que todos llevamos dentro. Quizá gustó por su sencillez y accesibilidad para todos los públicos. Lo que está claro es que se trata de un juego que atrapa sin remedio, que una vez se coge es difícil soltarlo. Puede que esto, unido al irresistible carisma de las mascotas creadas por Nintendo, y al infalible sistema del "boca a boca" determinaran este éxito.
Pero Pokémon también es una saga que divide, que crea rechazos o adhesiones sin matices, que cuenta con seguidores incondicionales y con detractores irreconciliables. La causa de esta división hay que buscarla en el aspecto infantil que presentan los juegos, y que no gusta a todo el mundo. Pero, aunque es cierto que la mayoría de sus fans pertenecen a un público infantil, también ha conseguido atraer a una parte más adulta, que se ha dejado encandilar por la altísima adictividad del juego tras superar el primer rechazo que puede causar su aspecto infantil. Porque, aunque a algunos les cueste admitirlo, estamos ante una saga de juegos de rol de una alta calidad. Pero esta calidad, de momento, ha permanecido sólo en las portátiles, ya que los experimentos de la saga con las consolas grandes han dejado mucho que desear, y aunque este Pokémon XD presenta algunas mejoras que lo hacen algo más atractivo, aún no llega al nivel de las versiones portátiles. Y ahora, ya centrándonos en él, veamos el porqué:
La región del Aura vuelve a estar en peligro
El juego vuelve a desarrollarse en la región del Aura, que ya visitamos por primera vez en Pokémon Colosseum. Transcurre cinco años después, y esta vez el protagonista es un chaval que vive en un laboratorio pokémon. Todo empieza con la desaparición de un crucero que transportaba pokémons. Pronto se descubre que este incidente está relacionado con Cífer, la organización con la que habíamos acabado en Pokémon Colosseum. El protagonista es enviado a investigar y empieza a descubrir los planes de la malvada organización. Estos planes consisten en convertir en pokémon oscuros a todos los del mundo y en crear al XD001, el primer pokémon oscuro imposible de purificar. Evidentemente, será nuestro protagonista el que reciba la difícil misión de dar al traste con esta maquinación. Básicamente, en esto consiste el argumento, aunque también podemos desviarnos de la aventura principal y participar en algún que otro reto secundario, como luchar en coliseos, en el Monte Batalla, o con entrenadores contra los que las peleas son opcionales.
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