Michael Ancel es lo que podríamos denominar como un desarrollador a la antigua usanza, de esos que aún consideran que el videojuego es algo más que un negocio y cuyos juegos aún tienen un aroma especial en sus bits. Beyond Good and Evil, su anterior obra, obtuvo buenas críticas, pero fracasó en ventas, tornándose el futuro de Ancel algo incierto. Peter Jackson también es, dentro del séptimo arte, un creador un tanto atípico, pero la trilogía del señor de los anillos consiguió records de recaudación y beneficios como pocas veces han visto en Hollywood. Dado el éxito, consiguió carta blanca para dirigir uno de sus sueños: un remake del clásico de 1933 King Kong.
Jackson puso de manifiesto su descontento con el trabajo de EA en las adaptaciones al videojuego de la trilogía del anillo, así que que buscó otra compañía que entendiera mejor su punto de vista como buen aficionado a los videojuegos que es, por lo que pronto alcanzó un acuerdo con Ubi Soft y Ancel, junto con un equipo de 80 personas, se pusieron manos a la obra para que el juego estuviera listo para el estreno de la película.
La historia de King Kong nos lleva a la Nueva York de la gran depresión, donde el director de cine Carl Denham ve como el futuro de su próxima película peligra por la escasa confianza que tienen sus productores en él. Antes de verla cancelada, contrata rápidamente a la desconocida actriz Ann Darrow y se embarca con su guionista Jack Driscoll hacia la misteriosa Isla Calavera, territorio inexplorado donde se dice que habitaba una antigua civilización, y que servirá como perfecto escenario para que Denham consiga la gloria.
Un gusto exquisito
A nivel técnico nos encontramos con un título desfasado. Los personajes y diversa fauna cuentan con un modelado y animaciones sólo aceptables, siendo casi inexistentes las faciales. Destaca Kong, que es curiosamente el más expresivo de los protagonistas y cuyas animaciones están por encima de la media. Los escenarios son bastante limitados y no andan sobrados de polígonos, amén de estar cubiertos por texturas de detalle y resolución escasas, salvo contadas excepciones. Los efectos por su parte son algo pobres, como el agua, hecha con simples texturas, y hay errores de clipping más a menudo de lo que nos gustaría.
Sin embargo el apartado gráfico mantiene un buen nivel gracias a la magistral dirección artística, con elementos perfectamente conjuntados que hacen que la experiencia sea grata. Desde los escarpados acantilados de Isla Calavera a las calles de Nueva York, pasando por las ciénagas, riscos o ruinas, todos los escenarios están realizados con sumo acierto, consiguiendo, junto con las bestias que por ellos pululan, que nos sintamos inmersos en un lugar donde el tiempo se detuvo hace mucho, aunque no veamos los efectos gráficos de moda ni un número de polígonos de record.
El doblaje ha estado en manos del estudio Agua Massmedia, habituales en los juegos de Ubi (XIII, Splinter Cell o Beyond Good and Evil entre otros) y cuyo trabajo es de auténticos profesionales. Se ha contado con voces habituales del cine (aunque no las de la película), y el resultado es excelente, tanto en la elección de voces como en la interpretación, dando un acabado inusual en los videojuegos que se editan en nuestro país y que nos encantaría disfrutar más a menudo.