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Spartan: Total Warrior
Pugnax ille
Spartan: Total Warrior es un juego que transcurre en la antigua Grecia, poniéndonos en la piel de un bravo bravísimo guerrero anabolizado, que se llama Spartan, que quiere decir Espartano, porque es espartano (los desarrolladores son ocurrentes en extremo). A ver, ¿Qué sabemos de Esparta? Pues, resumiéndolo en versión "light", podemos decir que era una ciudad de orden estricto, donde el ejército era el órgano máximo de esta ciudad-Estado. O, dicho de otra forma, esta polis griega venía a ser un lugar lleno de bisexuales musculados, y todos tenían que pedir permiso al general si requerían realizar acciones "miccionarias".
Bien, el juego es escasamente fiel a la historia real, pues aunque parte de hecho reales, se permite luego hacer su propio argumento con criaturas mitológicas y demás. Nos encontramos en la decadencia de la civilización griega, que está siendo ahora conquistada por los romanos. Por ahí está Craso - el general romano- que comete el craso error de irse a meter con los espartanos. Nuestro protagonista oye voces en su cabeza: Ares, dios de la guerra, le insta a masacrar salvajemente a todos los enemigos de Grecia. A pesar de que hoy en día alguien que oyera voces en su cabeza que le dicen que mate estaría considerado un perturbado, en tiempos de la antigüedad se consideraba a estos hombres grandes héroes.
A través de una cantidad bastante extensa de niveles- Spartan es un juego largo- llevamos a este guerrero, que comienza con dos ataques bastante simples, pero que puede desarrollarse a medida que avanza: según la energía recogida, podemos al final de la pantalla mejorar la fuerza, defensa y resistencia del guerrero. Sumado a esto, las diversas armas de las que disponemos a medida que avanza el juego- cada cual con dos ataques especiales, uno de área y otro a un objetivo concreto, que podemos realizar cuando hemos matado a suficientes enemigos en un período de tiempo- logran ampliar el repertorio de golpes de nuestro guerrero a algo más que respetable, pero que lamentablemente no logran salvar al juego de una mecánica de combate algo repetitiva. Disponemos, además, de objetos especiales de los dioses, que permiten que transformemos a nuestros enemigos en piedra, por poner un ejemplo de las varias habilidades de este tipo, las cuales ayudan a lograr una mecánica algo más atractiva.
Para evitar que el juego resulte completamente insulso, los desarrolladores han sabido añadir variedad a los niveles. Rompiendo la mecánica del avanzar y matar, se añaden objetivos de defender a aliados u objetivos, de acabar con determinadas estructuras o enemigos, de realizar objetivos en un tiempo limitado, etc. Ninguno de los objetivos llega a ser particularmente original, sin embargo logran animar bastante el juego, que pese a repetirse en ocasiones logra evitar aburrir. Añádanse además las batallas contra jefes, algunas bastante divertidas.
Como extra, nos encontramos con el muy configurable modo "Coliseo", donde debemos sobrevivir a hordas de enemigos tanto como nos sea posible. A este coliseo podemos añadir elementos como arqueros que nos ayuden, bombas, cofres con flechas, etc...todo esto si previamente hemos desbloqueado estas opciones en el modo principal. En conjunto se trata de un juego considerablemente largo.
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