
|
El apartado gráfico luce un nivel notable, siendo uno de los mejores aspectos del título. Los coches son bastante grandes y la sensación de velocidad es bien patente (podiendo además jugar a 60Hz), sobre todo en las clases Rendimiento y Gran Rendimiento. Los escenarios urbanos no sufren ningún tipo de popping, quizá ayudados por su desértico aspecto (no sólo no hay coches ajenos a la carrera como estamos acostumbrados, sino que no hay ni peatones, ni espectadores de la carrera ni nada, tan sólo faroles y árboles que sólo reducen nuestra velocidad al topar con ellos y que no podemos ni derribar).
El daño en los coches deja una sensación un tanto agridulce. Por una parte, están muy bien caracterizados en los vehículos, con abolladuras, roturas de cristales de las luces y pérdidas de pintura, pero por el otro son daños muy estáticos (en los choques, nada se rompe ni salta por los aires), que sólo se producen en la parte frontal y posterior del vehículo (el resto del coche siempre queda intacto), y que son siempre los mismos a pesar de que recibamos distintos golpes. Los cirtuitos, escasos como ya hemos dicho, tampoco son muy grandes ni variados, aunque se sitúan en zonas conocidas de Los Angeles, como Venice Beach, Chinatown o el Downtown (o barrio financiero).
El control de los coches varía bastante según los vehículos y su potencia, y aunque al principio puede parecer algo tosco (sobre todo con los coches clásicos), es fiel al espíritu arcade del título, con unos coches fáciles de manejar y unas curvas generalmente muy abiertas que podemos tomar sin apenas frenar.
En definitiva, nos encontramos ante un título de conducción arcade algo corto, pero con un nivel técnico notable y con la interesante y divertida novedad de las carreras por equipo, lo que lo hace muy recomendable a los fans de este tipo de juegos, más teniendo en cuenta que su precio de salida es de 20 euros.
|

|