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SimCity 4
Gestionando tu metrópolis
Resulta difícil que un usuario de PC no haya jugado o al menos no haya oído hablar de Sim City. Se trata de la saga que hace unos quince años, con la llegada de su primera entrega, popularizó el género de la construcción de ciudades, así como su gestión, dándole un toque estratégico, tanto en PC como en las consolas del momento.
Desde entonces, con Sim City 2000, Sim City 3000 y el más reciente Sim City 3000 World Edition, la saga se ha ido superando así misma. Mientras que con Los Sims Maxis ha dado en el clavo con una saga que no ha parado de explotar y aun así no para de vender, con Sim City, la compañía siempre parece habérselo tomado con más calma, con solo cuatro entregas para PC (más alguna que otra versión extendida) en más de quince años.
La entrega que nos ocupa, Sim City 4, aparecido en 2003, continúa siendo el mejor referente del género de los juegos de construcción junto a otras sagas como Raylroad Tycoon, y ya cuenta en el mercado con una expansión, Rush Hour, que aporta novedades y subsana algunos errores de esta secuela.
Así se juega a SimCity
En Sim City 4, al igual que en sus antecesores, se nos ofrece la posibilidad de gobernar una ciudad y tratar de conseguir estabilidad económica y desarrollo para la misma. Para ello tendremos que ir llenando el terreno virgen que hemos elegido de zonas comerciales, residenciales, industriales, carreteras, puertos, aeropuertos, etc... en definitiva construir la ciudad... pero sin caer en bancarrota. Las partidas no tienen ningún fin, aquí no gana ni pierde nadie, simplemente es un juego con el que pasar horas y horas haciendo crecer la ciudad a tu manera.
Sim City se pasa a las 3D
Lo primero que llama la atención de SimCity 4 es que se trata del primer capítulo en pasarse a las 3D. Esto hace al juego muy atractivo visualmente, y hace que el terreno sea mucho más deformable que en SimCity 3000. Sin embargo, la novedad no se traslada demasiado a la jugabilidad y en definitiva se sigue jugando como en su antecesor: con dos botones para girar la cámara a la izquierda o a la derecha, nada de poder movernos libremente por las 3D de la ciudad. Pero como hablamos de un juego de estrategia, esto tampoco tiene demasiada relevancia, y lo que importa es ver la ciudad desde una perspectiva cómoda, que es lo que el juego consigue.
Como decíamos, el terreno es ahora bastante más moldeable. Al empezar una ciudad, se activa automáticamente el modo Dios, con el que podemos modificarlo a nuestro antojo: hacer montañas, llanuras, ríos, acantilados, volcanes, etc. En este sentido, Sim City 4 supone todo un avance respecto a la edición 3000, ya que si bien esta también permitía hacer todo eso de forma manual, esta entrega nos da a elegir entre una gama de formas de relieve para aplicarlas sobre nuestro terreno de forma mucho más sencilla y con un aspecto mucho más realista y variado. Así podremos dar no solo el aspecto que queramos a la Geomorfología de nuestra ciudad, sino también a la de nuestra región, de la que ya hablaremos más adelante.
Los edificios, sin resultar demasiado espectaculares (excepto los más altos), están muy bien realizados, con un altísimo grado de detalle. Además, un gran adelanto en esta entrega, es el hecho de que por fin los edificios se adaptan al relieve formando terrazas escalonadas, facilitando al jugador la posibilidad de llenar de casas una montaña sin tener que alisar previamente el terreno. La pega es que en esas zonas de pendientes, en ocasiones se forman enormes escalones para casas diminutas, lo cual afea bastante al aspecto de las ciudades sobre dichas zonas, pero al menos, los programadores se han molestado en incluir esta adaptación al terreno.
Por supuesto también podemos acercar la cámara a cualquier punto de la ciudad y observar como se desarrolla la vida en ella, su tráfico y sus sims, algo que ya estaba en Sim City 3000 pero que ahora se ve mucho mejor gracias al potente apartado gráfico. Además el juego nos da la opción de seguir la vida de un sim a lo largo de la ciudad. Una curiosidad que se agradece pero que no es demasiado útil.
Otra importante curiosidad, que tampoco afecta a la jugabilidad, pero que da más realismo al juego, es que podremos jugar de día o de noche, o dejar que el juego varíe automáticamente ambas situaciones a lo largo de la partida a medida que transcurre el tiempo. Esta característica aporta algo de variedad, pudiendo ver como nuestra metrópolis se llena de lucesitas al llegar la noche. El problema es que se sigue jugando mucho mejor siempre de día, por lo que como ya dije, queda en una simple curiosidad más.
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